Ídolos de barro

Cuando Nick Faldo colocó la chaqueta verde como vencedor del Master en Augusta del año 1997 a un jovencísimo Tiger Woods, de 21 años, se empezaba a escribir la historia de un mito que descendió a las tinieblas y ha sabido resurgir a base fuerza de voluntad, de coraje y de técnica.

Hoy el “tigre” es un hombre nuevo en todos los aspectos. Cuando todos le daban por desahuciado para el golf, ha sido capaz de dar una lección magistral, ganando, a los 43 años su quinta chaqueta verde del Master por excelencia.  sumando 15 grandes a solo 3 del récord de Jack Nicklaus.

El propio Niklaus reconocía que, viendo el desenlace del torneo en televisión, hubo un momento que percibió que se enfundaría la quinta chaqueta verde porque le pareció que Tiger estaba poseído, que tenía todo bajo control, que sabía en qué momento fallarían sus rivales y que él no cometería ningún error, como así fue.

Son muchas las razones para pensar Tiger Woods no es un ídolo de barro. Lo pudo ser, pero a base de tesón y de fortaleza mental ahora tiene muy bien plantados los pies en el suelo, un soporte que le va a dar aún muchos días de gloria porque es un extraordinario jugador de golf, quizá el mejor de la historia.