La mochila

Caminante no hay camino, se hace "mochila al andar" y al echar la vista atrás, observarás comportamientos  y actitudes de desamor y desconsideración que crearon conflictos contigo mismo y para con tus semejantes porque no pudiste, no supiste o no quisiste cobrar conciencia de tus limitaciones o grado de inmadurez.

La mochila, hermosa compañera de viaje y de salidas placenteras donde ubicamos aquellos objetos necesarios que dan sentido a nuestro caminar. Sentimos su peso sobre nuestros hombros, el mismo que desaparece al depositarla en el suelo.

Trascurrida una parte importante de nuestra existencia, como por arte de magia, los humanos mencionamos la palabra "mochila" con un sentimiento de frustración, de dolor y de la pesadez de su carga. A pesar de ello, continuamos caminado, ignorando los motivos que nos conducen a esta situación. "Hacemos mochila al andar", negándonos a mirar hacia el pasado, dentro de ella, para cobrar conciencia de nuestros errores, lo cual es consecuencia del grado de inmadurez que vive en nosotros y de la desafección que sentimos por el prójimo.

Comprender a nuestros semejantes, escucharlos con ánimo de integrar su palabra; acercarnos para ofrecerles nuestro calor humano porque lo tenemos y lo demostramos; compartir su presencia para entender su estado de ánimo; relacionarnos desde la igualdad para evitar el sentimiento de superioridad; aceptar sus errores sin ánimo de humillarlos; despojarnos del orgullo que tantas diferencias crea y del desamor que tanto sufrimiento produce; no dejar para mañana esa palabra cálida y actitud comprensiva que podemos ofrecer en el presente. Con estas cualidades, conseguiremos que esa pesada carga de despropósitos que habita en nuestra mochila deje de ser una realidad y de dar cabida a tanta basura emocional y desencuentros existenciales.

No hablemos tanto de lo pesada que resulta ser la mochila, sino de integrar los valores señalados en el párrafo anterior; de afrontar y resolver en el presente esas situaciones que nos causan malestar y dolor. Madurar para transformarnos interiormente y enriquecernos en valores como seres humanos. Con esta hermosa actitud, la palabra "mochila" dejará de ser una carga y así daremos un sentido positivo a nuestras vidas.

Por Estefanía González Gómez (Ourense) el
19/05/2019 22:17 h.