De gemelos

Tengo unos momentos de mi vida en que no me he esforzado lo suficiente, ni tampoco he querido y me he ido dejando llevar. Nada me pesa nada ni de nada me arrepiento. Me he sentido cómodo y no le he buscado las tres pies al gato.
Viene esto a cuento de que he conocido a gemelos, -solo varones- que eran copias repetidas y cuando hablábamos de ellos, siempre había el listo que llegaba a diferenciarlos por este o aquel nimio detalle dándose un hartazgo de sabiduría por saber diferenciarlos. Jamás me preocupé de ello y puedo decir que pasé olimpicamente.

Primero fue en Preu; el hermano de mi amigo de estudio, habitación y pensión me dio varias lecciones, pues cuando nos veíamos en alguna que otra fiesta me dejaba que le comentara tal traducción griega o tratara de analizar esta o aquella gesta histórica. Me dejaba hablar largo o tendido con unos sies o asentimientos para luego decirme –a bocajarro- que eso tendría que decirselo a su otro hermano que él era el otro, y que eso él no sabía nada, que era camarero.

Como entrenador de fútbol juvenil, tenía un central y un delantero centro a los que yo solo le decía el cinco y el nueve. Si alguna vez me hicieron la jugada cambiándose de puesto, -nunca mejor dicho- me pasó totalmente desapercibida y en ambas demarcaciones puedo jurar que jugaron bien.
Luego en la carrera, otro amigo y compañero que cuando quería quedarse con la pandilla y no tener que salir con la novia, le encomendaba a su otra copia que la acompañara unos momentos, recomendándole que no la sobara y pocos besos y la urgencia de hacer esto o lo otro, y, sobre todo hablar poco y tener dolor de cabeza. Mucho dolor de cabeza.

Pero lo que siempre recordaré con cierta picardía, fue aquella memorable ocasión en una discoteca en donde uno se pegó el lote con una chica y, en acabando, -luego de un rato- su otra copia cambiándose de jersey volvió a repetir el lote ante tal maravilla de demostración erotica.
Un burro puede fingir ser un caballo, pero tarde o temprano rebuzna, aunque a veces ganan y otras pierdan, pero de todo se aprende.