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Paletilla caída

Cartas al director

Paletilla caída

n n n El otro día, inconscientemente, un amigo me llevó a tiempos muy lejanos y que tenía incluso ya olvidados.

Al tal vecino, que vecino es, le había muerto un hermano hacía pocos meses con el que le unía una más que estrecha amistad y compañerismo.

Tras dicha defunción su semblante y su carácter mudó demasiado deprisa para peor; parecía ensimismado en sí mismo, no estaba a lo que estaba, tanto en la partida como en el taceo -si en uno lo hacía mal en el otro parecía tal que bebía vinagre- y no te digo en el trato diario que a veces había que repetirle o volver a repetirle esto o aquello, pues parecía que en otro mundo andaba, cuando no mostraba acritud e incluso algo de mordacidad agresiva.

Socialmente era una nulidad tal encanto de persona que había sido y que siempre fue.

Había adelgazado a ojos vista, la comida no tenía gusto ni sabor, decía de un tiempo a esta parte. El apetito y el paladar que siempre mostró para toda clase de “enchentas” gastronómicas y festivas le habían abandonado por completo, incluso náuseas le daban en cuanto llegaba la hora de comer o veía la comida.

Pero un día, de la noche a la mañana, todo volvió a retomar su curso normal, pero cobrándose sus intereses debidos.

Aquella tarde-noche fue la estrella de los vinos y de la barra. Las tazas lentas y pausadamente, tal que rito, las degustaba poco a poco, con mucha paciencia, recreándose en cada trago conteniendo las prisas y gozándolo.

Luego me contó mi amigo y vecino, el más viejo de la parroquia, la respuesta de tal volver al surco o al rego; lo habían llevado a un curandero que le había levantado la paletilla que tenía caída, que viene a ser -por si alguien no lo sabe- el eje central en donde reside el equilibrio de cuerpo y alma.

Lo que a mí me dijeron sus familiares es que le habían quitado el aire de difuntos que su hermano le había pegado. Me quedaron las dudas cuál de las dos, o si ambas, habían sido la causa de tales trastornos pasajeros que hace años eran patrimonio y tratamiento exclusivo de tantos paisanos.

La sanción

Ayer le fue notificada una sanción de la Policía Local al nieto de mi amigo y vecino, el más viejo de la parroquia, por aparcar hace meses solo un…
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