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Matanza de Atocha: 44 años de una semana clave

Cartas al director

Matanza de Atocha: 44 años de una semana clave

La última semana de enero de 1977 fue una de las más crispadas de la incipiente transición, jalonada de secuestros y asesinatos políticos. La estrategia de la tensión para acallar cualquier atisbo de apertura democrática accionaba sus engranajes. Lunes, 24 de enero. Hacia el mediodía salta la noticia del secuestro del teniente general Emilio Villaescusa por los GRAPO en respuesta al asesinato, el día anterior durante una manifestación, del estudiante Arturo Ruiz por un comando ultraderechista. Poco después, en medio de una enorme tensión, conoceremos la muerte de otra estudiante, Mari Luz Nájera, en otra protesta por la de Arturo Ruiz. En los corrillos de los bares el miedo está latente por el ruido de sables. Pero ese aciago día aún nos ha de sobresaltar con lo peor. Casi a medianoche, pistoleros ultraderechistas asesinan en la madrileña calle de Atocha a cuatro abogados laboralistas y a un sindicalista dejando cuatro heridos graves al creerlos muertos, todos ellos militantes del clandestino PCE. 

El 25, al despertar y escuchar la radio, los españoles sentimos que la débil apertura política se despeña en caída libre. El miércoles 26, día del funeral en el Colegio de Abogados, existe gran temor a las provocaciones de los reventadores. Pero se produce un giro sorprendente al garantizar el entonces ilegal PCE el orden y organización del evento. El dolor y las lágrimas contenidos de una multitud de proporciones desconocidas, un desconsolado mar de puños alzados salpicado de claveles y rosas, desborda las calles de Madrid en sobrecogedor orden y silencio. 

El día 28 dos policías y un guardia civil son asesinados en la capital. Esta semana trágica, una de las más delicadas de la transición, concluye al día siguiente durante sus entierros con gran tensión golpista por una parte de los militares. Pero, inesperadamente, la democracia tomará impulso: el PCE, con su demostración de músculo y madurez política, logrará, 73 días después del infausto 24 de enero, el Sábado Santo, su sorprendente legalización.

Sirva, este luctuoso aniversario, de homenaje a todas las víctimas del terrorismo.