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La cultura de la confianza

Cartas al director

La cultura de la confianza

En estos momentos de riesgo e incertidumbre,  en el marco de la crisis económica, la sensación de  vulnerabilidad se extiende al conjunto de las categorías sociales y el concepto de confianza adquiere así un relieve significativo. En una sociedad abierta, sometida a múltiples y diversas influencias, la cultura de la confianza se hace imprescindible. Fomentarla es unos de objetivos irrecusables del político. La confianza se convierte en un dispositivo fundamental; permite abordar con cierta seguridad y alguna expectativa de éxito las relaciones con lo nuevo y lo contingente. La confianza, de alguna manera, es una herencia, pero también se construye y se transmite. Hay una confianza realista basada en la experiencia y en las expectativas. 

La situación parece inicialmente dramática. No se confía en las instituciones, ni en la personalización de las instituciones y se desconfía de las personas cercanas. La confianza en la sociedad es el último resorte. Si no se confiara, se desplegaría una especie de lucha caníbal de todos contra todos y solo cabría la confianza en uno mismo y en nadie y en nada más. Además, es la confianza en la sociedad la que permite recuperarla en los demás y en las instituciones.

Sin confianza, los gobiernos topan con serias dificultades  para la gestión publica. La pandemia  por el covid-19 es sin duda el acontecimiento sanitario más importante del siglo XXI y uno de los más relevantes fenómenos globales ocurridos en los últimos  100 años, ya que incluye derivaciones sociales y políticas de primera magnitud. La crisis de la pandemia ha puesto en evidencia que la sanidad  actual precisa una profunda renovación y actualización con bases de innovación clara. Al mismo tiempo que se evidencian las deficiencias en la organización sanitaria, se ha puesto de manifiesto la fortaleza de la sociedad y de los ciudadanos, tratando de suplir las lagunas que determinadas políticas neoliberales no supieron prever, ensimismados en la contemplación de triunfos coyunturales.