El alquiler de una habitación en Ourense cuesta de media 300 euros

ALQUILER EN OURENSE

Ourense es la segunda urbe más cara para compartir piso, en parte por la escasa oferta

Publicado: 20 ago 2024 - 06:47 Actualizado: 20 ago 2024 - 07:20
Cartel que anuncia que se alquila un piso en la ciudad.
Cartel que anuncia que se alquila un piso en la ciudad.

Muchos jóvenes ante el encarecimiento de los alquileres optan por arrendar una habitación en un piso compartido. Sin embargo, la oferta en la ciudad es muy baja, apenas hay 60 en el mercado, por lo que los precios se disparan. Tanto es así que alquilar una habitación en Ourense cuesta ya 375 euros, 75 más que hace un año, según los datos de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein).

De esta forma, el alquiler habitacional en Ourense se sitúa como el tercero más caro de las siete ciudades gallegas, solo por detrás de Vigo (400 euros) y A Coruña (380 euros). En cuanto al número de habitaciones en el mercado, solo Ferrol (45) y Lugo (30) tienen menos que la ciudad.

La mayoría de la demanda de habitaciones de alquiler en las principales ciudades de Galicia se corresponden a un perfil de persona joven entre 18 y 40 años de edad y que con sus ingresos unipersonales no pueden hacerle frente a un alquiler de manera personal al suponer el esfuerzo de pagar un alquiler en más de un 50% de sus ingresos.

Alquiler

Asimismo, según Fegein, el 10% de las viviendas en el circuito de comercialización en la provincia superan los 1.000 euros. En la ciudad, el precio medio se sitúa en los 6,8 euros el metro cuadrado y el incremento de precios en la comparativa interanual es de un 6,7%. Además, el 14% de las viviendas ofertadas o no están en un estado óptimo o su mobiliario es deficiente. Los problemas de humedades o aislamientos térmicos y acústicos se dan en un 16%.

Benito Iglesias, presidente de Fegein, subraya que “los pisos compartidos son una alternativa para personas que priman vivir en las grandes ciudades de Galicia o sus áreas metropolitanas, pero cuyos sueldos no les permiten tener una vivienda para ellas solas”.

En este sentido, incide en las dificultades que hay en compartir piso. “Se deben analizar diversos puntos como si se admiten o no mascotas, cómo se administran las visitas en las zonas comunes de las diferentes personas que tienen alquilada una habitación, quién se responsabiliza de limpiar las zonas comunes como los baños o cocina y así diversos detalles importantes que marcan la viabilidad de esa convivencia compartida”, explica.

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