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Absuelta del robo de 23.000 euros en casa de su exnovio

Redacción | Ourense | 13 de Febrero de 2019

El denunciante mantenía que la acusada contrató a un cerrajero para poder entrar a la vivienda

La prueba practicada en el juicio "no ha permitido concluir, más allá de toda duda razonable", según precisa la jueza, que Elena A.A., de 35 años, accediese al interior de la vivienda de su exnovio tras engañar a un cerrajero haciéndole creer que vivía allí para de esta forma sustraer dinero, algo más de 20.000 euros, y un reloj. Por esta razón, el Penal 2 absuelve a la acusada de un robo con fuerza en casa habitada. La sentencia recuerda que la única prueba de cargo contra la acusada es la declaración del cerrajero, ratificando que la inculpada contrató sus servicios.

Hubo tres vecinos que vieron a la mujer que requirió al cerrajero pero ninguno pudo identificar a la inculpada. Incluso ofrecieron descripciones distintas: dos hablan de una chica con el cabello oscuro y otro dice que era pelirroja. "Ninguno de estos tres testigos, pese a  haber visto a la chica que consiguió acceder al interior del inmueble, ha podido aseverar que la acusada hubiera sido esa persona", recoge el fallo.

La sentencia se detiene en el testimonio del camarero de un bar que le prestó a la autora del robo el teléfono para avisar al profesional. Su versión no puede ser utilizada como prueba de cargo. En el juicio, aseguró que la cara de la acusada le resultaba muy familiar, pero que no podría afirmar categóricamente que fue la persona que le pidió llamar.

Ahora bien, a la jueza le queda la duda si el testigo se retractó con respecto al reconocimiento que hizo en la comisaría. La policía así lo recogió en su atestado pero él mantiene que se trata un error porque allí solamente manifestó que la cara le resultaba familiar. En fase de instrucción, también matizó el acta policial, declarando que de todas las fotos exhibidas había dos rostros que le resultaban conocidos.

La jueza en la vista oral llegó a preguntar a este joven si el padre de la acusada, quien acudió al bar para echarle en cara que había identificado a su hija, lo había presionado. Lo negó.

La magistrada le parece arriesgado basar la condena en el único reconocimiento realizado por del cerrajero "dado lo traicionera que puede resultar la memoria". Para ello, pone de relieve en que no fue capaz de referir con acierto el color de la chaqueta que llevaba pese a que estuvo una hora con ella (primero habló de una chaqueta oscura y después dijo que era roja).


Argumentos de la defensa


Asimismo, tiene en cuenta el argumento del letrado de la defensa, Juan Carlos González Iglesias: "No estamos en condiciones de aseverar que el reconocimiento sea totalmente desinteresado, ya que se puede derivar responsabilidad civil para el cerrajero si no se condena a nadie por estos hechos en tanto que abrió la puerta sin pedir identificación".

En cuanto a los testigos de la defensa, la ponente no pondera el testimonio de un vecino y su hijo que vieron a la acusada en bata de casa a la hora en que sucedió el robo -dicen que ella salió a la puerta y les ofreció ayuda cuando subían una lavavajillas- . Y ello, debido a la vinculación familiar con Elena A.A.
Pero sí valora el informe pericial aportado por la defensa:  demuestra que el correo electrónico asociado a su móvil fue utilizado a la hora del robo, estando localizado el dispositivo en la casa de Elena A.A. Esta prueba, dice la jueza, "nos lleva a albergar serias dudas acerca de la posibilidad de que la acusada hubiera sido la persona que perpetró la sustracción en la casa del denunciante". 


El dinero estaba en una caja de zapatillas y dentro de un canapé


La persona que entró en la casa del denunciante se apoderó de dinero (23.000 euros) y un reloj Breittling. Ocurrió el 12 de febrero de 2017 sobre las seis de la tarde. Una mujer cuya identidad no ha podido ser acreditada accedió a la vivienda de C.D.F., situada en la calle Ricardo Coutier de la ciudad. 

Para poder entrar, la mujer avisó a un cerrajero, que procedió al cambio del bombillo de la cerradura, puesto que la autora de la sustracción le hizo creer que vivía en esa casa y se le habían olvidado las llaves.Una vez en el interior, se apoderó del dinero que el usuario de la vivienda guardaba en una caja de zapatillas así como en varios sobres que se encontraban a buen recaudo en el interior de un canapé.

La fiscal reclamaba para la inculpada tres años de cárcel y 23.600 euros en concepto de responsabilidad civil. La acusación particular que ejerció el exnovio, dos. 

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