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Alimentación y Parkinson

La Región | 18 de octubre de 2018

Humus de garbanzos y remolacha, un plato fácil de masticar.
Humus de garbanzos y remolacha, un plato fácil de masticar.

Resulta muy útil poner en práctica algunas indicaciones dietéticas y recursos para mejorar la alimentación si se padece esta enfermedad

La dieta de las personas con Parkinson no debería alejarse de las pautas de alimentación saludable recomendada para el resto de la población. Los objetivos nutricionales a menudo se logran procurando una dieta variada que incluyendo todos los grupos de alimentos aportan los nutrientes necesarios.

En este sentido, en las comidas del día a día, son precisos alimentos como las carnes magras, los pescados, huevos y legumbres, que aportan la base proteica y mineral de los mecanismos de defensa y en general, del mantenimiento de la salud. Los productos ricos en fibra, como las hortalizas, las frutas y los cereales integrales, que ayudan en la función digestiva y evitan el estreñimiento propenso en esta enfermedad. 

Y también las fuentes de alimentos y bebidas altas en calcio, vitamina D, y grasas saludables, representados en los pescados azules, el aceite de oliva, las nueces, los lácteos, las bebidas vegetales enriquecidas, etc. que mantienen los huesos fuertes y protegen de la osteoporosis. 

Ahora bien en el contexto amplio de la dieta, y que va más allá del aporte nutritivo, es importante hacer algunas consideraciones especiales para mejorar y adaptar las comidas. Con frecuencia hay alteraciones funcionales como la dificultad para masticar o para tragar, y/o problemas manuales para coger los alimentos que interfieren y reducen poco a poco la calidad y el consumo de los alimentos. Resulta muy útil poner en práctica algunas indicaciones dietéticas y recursos para mejorar la alimentación:  

- Distribuya sus comidas del día en tomas pequeñas y frecuentes. Su nutricionista puede ayudarle a organizar un plan de menú adaptado.  

- Modifique las texturas de los alimentos más sólidos, añada aceites o zumos a las preparaciones más sólidas para suavizarlas y facilitar su masticación.

- Evite alimentos con riesgo de aspiración o atragantamiento (semillas, pieles, espinas, etc.) Sustituir el pan tradicional por panes tostados con menos miga, puede facilitarle la deglución, por ejemplo.   

- Alterne bocados de alimentos sólidos con sorbos de agua o bebidas. 

- Mantenga un buen aporte de proteínas. Las dietas bajas en proteína no ayudan. Puede ser necesario redistribuir las proteínas para mejorar la acción del tratamiento farmacológico.   

- Limite o evite el alcohol, la cafeína y bebidas carbonatadas.

- Adopte una postura al comer, sentado lo más derecho posible. 

- Use cubiertos curvados ligeros, que pesen poco. Puede adaptarlos con espuma o con un material más blando que le permita manejarlos con mayor facilidad. 

- Puede ser útil emplear tazas, platos y vasos especiales (con tapa y ventosa) para reducir el derrame de líquidos. 

- Si tarda en comer y se le enfría la comida, pruebe con una bandeja térmica para mantener la temperatura. 

Envíe sus dudas a: [email protected]

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