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Aún queda buena gente

La Región | 15 de Mayo de 2019

El complejo deportivo de Os Remedios conocido por todos/as como el pabellón de Ourense forma parte de nuestra cultura en el cual miles de ourensanos/as hemos aprendido a nadar y aún hoy seguimos

El complejo deportivo de Os Remedios conocido por todos/as como el pabellón de Ourense forma parte de nuestra cultura en el cual miles de ourensanos/as hemos aprendido a nadar y aún hoy seguimos practicando deporte en sus instalaciones, podríamos llegar incluso a decir que poder disfrutar de sus piscinas es un lujo para todos nosotros. Una vez más debemos diferenciar lo urgente de lo importante

Lo importante es que las instalaciones están vigiladas por profesionales y con un mantenimiento que garantiza nuestra seguridad manteniendo por ejemplo la temida bacteria "legionella" a un lado, y cuando digo profesionales me refiero también a personas a las que quería agradecer su atención. La semana pasada en los vestuarios no sé cómo pero se me cayó la alianza que llevaba en mi dedo anular izquierdo después de casi dos décadas y cuando me di cuenta de ello ya estaba en casa entristecido por su pérdida. Aunque digan que los problemas que se resuelven con dinero no son problemas este anillo representaba la unión que con mi mujer había sellado. 

Al día siguiente de la perdida me dirigí al pabellón otra a ver si por casualidad la pequeña joya estaba en el fondo del agua o perdida en los vestuarios y fue mayúscula mi alegría cuando le pregunté al personal de la entrada si había encontrado mi anillo, y me dijeron que había una nota manuscrita en la vitrina de la entrada en la que se indicaba que se había encontrado una alianza y un teléfono de contacto. Inmediatamente llamé y un atento hombre que resultó ser un oficial del pabellón me comentó que la había encontrado y horas después recuperé mi anillo. Posiblemente otra persona se hubiese quedado con este pedacito circular de oro y hubiese sacado unos euros en una tienda de compra de oro, pero este hombre mantuvo sus principios y decidió devolverla a su agradecido dueño. Aún queda gente buena y es en la que debemos confiar.

Lo urgente es darle una mano de pintura a las instalaciones, pero lo importante es estar rodeados de profesionales y buena gente.

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