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Carne y sangre para la serpiente blanca

La Región | 12 de Mayo de 2019

Han pasado ocho años desde que Whitesnake logró el exitoso álbum de ‘Forevermore’
Han pasado ocho años desde que Whitesnake logró el exitoso álbum de ‘Forevermore’

"Flesh And Blood", el nuevo y esperadísimo disco de Whitesnake, tiene la impronta y la personalidad  -a veces oculta por demasiados recordings de voz- de su creador

Casi coincidiendo con la excelente reedición de "Slide It In" en formato especial para coleccionistas coincidiendo con el 35 aniversario de su salida al mercado, se pone en circulación en estos días "Flesh And Blood ", el nuevo disco de los Whitesnake de David Coverdale. El primer álbum de estudio de la serpiente blanca desde hace ocho años -el anterior  "Forevermore"data de 2011- y por lo cual, obviamente la expectación es máxima. Un trabajo que tras escucharlo una y otra vez, me lleva a la conclusión de que quizá esté lejos de encontrarse entre los mejores de toda su producción, pero que no deja de ser un álbum bien hecho, con la calidad, sensibilidad y fuerza que cabe exigir a un grupo con su historia y que creo no defraudará a sus fans.

Al igual que cualquier letra de Whitesnake sobre la ropa interior femenina, la carrera de David Coverdale ha estado subiendo y bajando en la última década. Han pasado ocho años desde que Whitesnake logró el exitoso álbum de "Forevermore", pero, como el propio Coverdale podría cantar, desde entonces ha golpeado sobre parches húmedos. 

Aunque nadie ha puesto en duda el carisma y la fuerza del cantante británico, desde 2008 las críticas sobre sus actuaciones en vivo han sido desiguales (voces menguantes, una banda aparentemente incapaz de tocar con sutileza los temas más blues) e incluso hubo críticos en Inglaterra que dijeron que "The Purple Album", el disco de 2015 en el que se hizo una suerte de auto-tributo acerca de aquellos años a mediados de los 70 en los que se vio ante el nada fácil reto de hacer olvidar a un cantante del carisma de Ian Gillan, logró hacerte olvidar lo mucho que solías amar a Deep Purple.

Afortunadamente, Glenn Hughes pronto estuvo -conscientemente o no- listo para echar una mano a Coverdale para reavivar esa llama con sus espectáculos en vivo estelares de recuerdo a “sus” Deep Purple, -como vimos en sus últimas giras por Europa- que con toda seguridad, provocaron que el vocalista frunciera los labios como Cruella De Ville en "101 Dálmatas", máxime cuando se supo que hubo negociaciones indirectas de cara a una posible reunión del llamado "Mark III" de Deep Purple con Hughes y Coverdale como principales impulsores, y se truncó tanto por la negativa absoluta de Richie Blackmore a tales pretensiones como por la muerte del teclista Jon Lord.

Pero en cualquier caso, regresemos al presente. Quienes esperan que el nuevo disco del álbum Whitesnake recuerde esos ecos del blues-rock de comienzos del proyecto o que pueda hacer recordar a alguien que la serpiente blanca grabó a finales de los 70 un álbum como "Love Hunter", debería ahora prepararse para una -quizá esperable- decepción.  A pesar de que el salto sin paracaídas que supuso "1987" le reportó sustanciosas ventas, nunca ha olvidado que en su segundo disco de esa etapa, "Slip Of The Tongue", todo se le volvió en contra, la MTV le dio la espalda y hasta su flamante esposa, Tawney Kitaen, le pidió el divorcio, lo cierto es que aquella época del llamado "Árbol de Navidad" fue la más recordada para el público americano, que no lo olvidemos, es un mercado de más de 200 millones de consumidores. 

"Flesh And Blood" no es exactamente un viaje en la máquina del tiempo a esos años, pero al escuchar el disco a nadie se le escapa que quizá por el efecto "The Dirt" -la película sobre los años salvajes de Mötley Crüe, cuyo éxito televisivo parece estar despertando el efecto nostalgia en el rock americano y en su público- algo de ese tipo de tratamiento de las voces, los colchones de teclado, los riffs de guitarra… recuerdan mucho más a "1987" que a "Come And Get It" o "Saints And Sinners".

Ahora bien, si quieres escuchar algo potente y que sea una buena banda sonora mientras conduces con la capota descubierta en un clima californiano de mucho calor, entonces estos Whitesnake son difíciles de superar. Coverdale entendió a la perfección como funcionaba la radio estadounidense en los 80, y esa podría ser la razón por la que aún escribe con esa mentalidad. 

Y lo hace muy bien. Entrando a analizar alguna de las canciones del disco, "Hey You (You Make Me Rock)" es un temazo de los que Bon Jovi solía escribir antes de que Jon comenzara a preguntarse qué legado musical podría dejar antes de su crisis existencial de los 90. “Always & Forever” es el tipo de ritmo medio que le dio a Coverdale el dinero suficiente como para que nunca más tuviera que preocuparse por las cartas de su banco o por los osos que invadían su cabaña del lago Tahoe. Es fácil ser sarcástico, pero es una canción verdaderamente encantadora, como lo es el sonido lento de “When I Think Of You (Color Me Blue)”, un clásico Whitesnake de la época "1987" que a muchos les llevará a los años de hacer headbanging con el pelo lleno de laca. 

Pero no renuncia al cien por cien Coverdale al estilo más duro, más crudo de sus últimas producciones, y en este sentido, reconforta escuchar un rock más duro y más heavymetalero en “Trouble Is Your Middle Name” y “Get Up”, esta última incluso con un punto a los Van Halen de ‘1984’. 

Tras esa tregua, regresamos a otra faceta casi siempre bien cultivada por Whitesnake: las baladas. “After All”, que equilibra muy bien guitarras acústicas con eléctricas sobre unos acaramelados colchones de teclado y “Sands Of Time”, la más irrefutable prueba de hasta que punto David Coverdale hubiera querido escribir “Kashmir” de Led Zeppelin, nos devuelven a los Whitesnake más cálidos, suaves y relajados, sin llegar a la sofisticación de “Is This Love”, pero con más solvencia, si cabe.   

"Flesh And Blood", el nuevo y esperadísimo disco de Whitesnake, tiene la impronta y la personalidad -aunque a veces oculta por demasiados recordings de voz- de su creador y su búsqueda por revivir con matices una época de éxito multitudinario que imagino perfectamente que sabe que no va a volver, pero… ¿quién no se ha sentido nostálgico nunca?

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