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Casi 2.000 aldeas tienen menos de 
12 habitantes y en 300 sólo viven 1 o 2

La Región | 29 de junio de 2014

Expertos coinciden en que la situación ourensana es "imposible" y el desplome demográfico se agudiza sin medidas de choque

Los datos de población que arroja la provincia, la más envejecida de Galicia, son cada vez más preocupantes y dan fe de que esa población envejecida que reflejan las estadísticas, una gran parte de ella residente en pueblos repartidos por la dispersa geografía ourensana, está desapareciendo junto con las aldeas que la vieron nacer.

La provincia cuenta con un total de 92 concellos y en ellos hay registrados 2.599 núcleos de población, 1.185 núcleos diseminados y 3.690 entidades singulares o aldeas repartidas por 916 parroquias. De esas 3.690 aldeas, 3.319 tienen poco más de 100 habitantes, pero es que, además, de éstas casi 2.000 tienen ya menos de 12, y aún dentro de este último grupo hay 300 aldeas con entre uno y dos habitantes; eso sin contar las 180 que figuran como "vacías" en la última estadística del INE.

Desde diversos foros se están pidiendo soluciones a esta situación de envejecimiento y también abandono del rural. Es el caso del Foro Económico de Galicia, que en su último informe, sobre demografía, advierte de que la situación es dramática; tanto que el autor del estudio, el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago, Xaquín Fernández Leiceaga, plantea la opción de la inmigración, 20.000 personas al año durante los próximos 20, y una parte, desde luego, para Ourense. Porque, precisa, "se a situación galega é difícil, a de Ourense é imposible". La población se va de las aldeas, señala, y se concentrará en la capital, en O Ribeiro y Valdeorras, por su riqueza económica. En el resto, se produce ya, dice Leiceaga, un "desplome demográfico", presente en el rural gallego y más en el ourensano.

Leiceaga descarta las políticas de natalidad para dar la vuelta a la situación; funcionó en Suecia o Alemania porque se acompañaban de empleo, apoyo y conciliación de la vida laboral y familiar. En la Galicia actual es imposible duplicar los índices de fecundidad, señala, por lo que la inmigración es la otra opción. Claro que hace falta trabajo para atraer a foráneos y pensar, sobre todo en Ourense, en cómo garantizar las prestaciones básicas, por lo menos en las villas. Y alerta, mirando hacia los políticos (y él lo fue), que la pérdida de población es también una pérdida de influencia, de poder y de peso específico en la política y las instituciones.

La Asociación de Empresarios Inmobiliarios de Ourense (Adeido) presentaba en el 2011 un programa de rehabilitación destinado a fijar población en el rural. Ofrecía el uso gratuito de su portal de venta así como un 20 % de descuento en los procesos registrales, algo muy complejo por la tendencia a no regularizar las herencias. El presidente de Adeido, Benito Iglesias, considera que potenciar las capitalidades y las parroquias o núcleos más significativos de los ayuntamientos con baja densidad demográfica "puede ser una de las soluciones para el futuro de nuestros pueblos, aglutinando en dicha capitalidad los diferentes servicios que la sociedad demanda", algo que debe ir acompañado de políticas económicas de choque en materia vitivinícola o agrícola.

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