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Lágrimas de una vida cobista

La Región | 02 de junio de 2019

Los aficionados del COB, entristecidos tras caer derrotados en Miribilla ante el Palma (A.C.).
Los aficionados del COB, entristecidos tras caer derrotados en Miribilla ante el Palma (A.C.).

Los aficionados del Río Ourense Termal cerraron una campaña en la que fueron un miembro más de la plantilla de un equipo que hizo soñar a Ourense

En la vida, las lágrimas están siempre presentes. Unas veces es alegría, otras tristeza y en algunas ocasiones son porque sí, sin explicación.

Acostumbrados a vivir en una especie de montaña rusa emocional constante con el equipo de la ciudad, a los aficionados del Río Ourense Termal siempre les ha tocado mezclar sentimientos y lágrimas, formando un sandwich que en muchas ocasiones se les (nos) ha hecho bola en la garganta.

Este sábado, en Miribilla, tocó vivir la parte amarga del deporte, la más habitual por otra parte, porque si algo enseña esto, es que los palos ganan a los festejos durante la vida de casi todo el mundo. Las lágrimas de muchos de los 500 ourensanos cuando terminó el encuentro no deben empañar un año en el que la Cenicienta que fue el COB terminó el baile con los dos zapatos, con toda la dignidad del mundo, pero sin el príncipe de la máxima categoría.

Y aunque el golpe duele, no se puede perder el prisma de la realidad, porque en cierta medida, ya teníamos la tirita tapando la posible herida de un play off en el que se vino a disfrutar y se disfrutó.

Hasta la abuela del Bilbao Basket no dudo en levantarse de su scooter para felicitar a una plantilla que agotada intentó aferrarse a un partido en el que comenzó ganando.

Porque el Palma es mucho Palma, el Bilbao es un equipazo y el Melilla, pues es lo que es, mucho talento en una ciudad autónoma que apoya mucho al basket. Eso sí, el COB sí que ganó en una cosa que no puede comprarse con dinero, con afición. Jugando a la lotería con pocos números es muy complicado que toque, pero siempre hay esperanza. 

Esa que hizo levantarse a muchos a las cinco de la mañana, a otros a no querer salir en la foto por motivos que solo ellos y un servidor conocen (y que no tienen nada que ver con cosas malas) o a salir a pasear por Bilbao a 33 grados con bufanda. ¿Por qué? Pues porque es bonita (cualquiera de las versiones), dice de donde venimos y remarca una cosa, que el baloncesto en Ourense es más que un deporte, es una pasión que se hereda de padres a hijos, o a los vecinos que hacía varias temporadas que no pisaban el campo y los que les volvió a picar el gusanillo.

Por eso, después del disgustillo, porque ni disgusto debe ser, toca secarse las lágrimas, guardarse el pañuelo en el bolsillo por si hace falta en un futuro, hacer balance a todos los niveles y quedarse con una temporada (otra más) en la que el COB se convirtió en el referente del deporte de la provincia, aunque algunos no lo hayan visto hasta hace unas semanas.

Toca descansar y pensar que solo quedan tres meses hasta que empiece la nueva temporada.

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