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Lonxe da Terra en la voz del que siempre vuelve: Manuel Valdés

Antonio Carreño |

Antonio Carreño | 14 de mayo de 2016

Un acto cultural repetido con regularidad se convierte en tradición. Y esta en una forma de ser y de  hacer. O mejor de celebrar, asentada lo ya tradicional por un continuo período de actos. En este caso el día de las letras gallegas ha colocado a Parada de Sil, el señero balcón sobre la Ribeira Sacra, en el mapa cultural de su entorno. Con el celebrado concurso de microrrelatos se inculca la creación literaria y la potencia creativa de la imaginación. Con su serie de homenaxes, el concello de Parada de Sil combina en la misma celebración ambos actos. Pone en valor la figura de sus ciudadanos que, en distinta profesiones o empeños empresariales, han logrado un nombre y un prestigio que se revierte al espacio que los vio nacer. Se realza el lugar de origen, el esfuerzo humano y ejemplar, y el servir de modelos en su entorno social. Cultura (microrrelatos) y humanismo (homenaxes) celebran así, al unísono, la gran empresa de ser en la vida: la supremacía de la imaginación y de la voluntad volcada en praxis pedagógica y social: profesores, actrices, pedagogos, agentes sociales, empresarios. 

El Concello de Parada de Sil rinde el día de las Letras Gallegas un merecido homenaxe a Manolo Valdés, uno de sus figuras más representativas en la difusión de la lengua y cultura gallega en la culta y soleada ciudad de Barcelona. A través de su empresa Radio-Tele-Taxi, en la que ejerció como gerente, como director de marketing y de publicidad, creo y dio voz, a partir de 1950, al programa radiofónico Lonxe da Terra, ampliamente difundido por la variada geografía de la comunidad catalana. Durante treinta y cinco años la pequeña aldea de Sacardebois fue rezumando nostalgia a través de la grave voz de Manolo, perdida y aireada por las vistosas avenidas de la ciudad condal. La ciudad soleada, vibrante, rotundamente volcada sobre el Mare Nostrum contrastaba, en los pausados días otoñales, con la nostálgica vendimia casera, allá, en la Ribeira Sacra de Monolo, en su íntimo y siempre presente Sacardebois. Se nace con un destino a cuestas: el origen y la memoria de la niñez que se afianza en el último atardecer de nuestras vidas. 

Y tal vez en el imaginario de Manolo Valdés sonarían con frecuencia los versos nostálgicos de Rosalia de Castro: «Como chove miudiño / como miudiño chove», en reiteración melancólica del vivir lonxe da terra: «Os que son nela feridos / os que son nela mimados / lonxe della están doridos / porque van de amor feridos / por quén forto amamantados [. . .]». Una ‘cantiga galega’, una breve noticia, la visita de una personalidad, un breve comentario político, económico o social, una referencia literaria, eran difundidos, en gallego, por la dinámica emisora de Radio-Tele-Taxi. Manolo Valdés avala así su personalidad no solo como emprendedor empresarial (Adegas Valcar) sino también como un gran comunicador y como un activo divulgador de su lengua y cultura en un espacio cosmopolita, multicultural y hasta multilingüe, más allá de la cerrazón ideológica o partidista o sectaria. Cada semana Radio-Tele-Taxi resume con rigor las noticias periodísticas más relevantes en las portadas de la prensa gallega: política, cultura, acciones sindicales, actos sociales, encuentros deportivos. Y es una valiosa plataforma en la difusión de productos gallegos. 

Ya el título del programa radiofónico Lonxe da terra, que durante tres décadas aireó Manolo Valdés, es la metáfora que delataba una ausencia espacial (a terra), y que se recobraba a través de la palabra oída, de la canción que celebraba una identidad (Ana Kiro) o del poema «Negra sombra» en la voz de  Luz Casal y música de Carlos Núñez. Asume una forma íntima de ser y de sentir una identidad. El sintagma Lonxe da terra es una evocación herida de intimidad, sentida como presencia, pero desde la lejanía: la casa de la aldea, el aire que agita la sombra de los castaños, el canto del cuco que se aleja tímido, siempre en solitario. Lonxe da terra es nostalgia y protesta, renuncia y evocación, paisaje íntimo, añorado, vivencia dramática y ensoñación lírica. Evocación e invocación: «Sombra que sempre me asombras» en inmortal verso de Rosalía de Castro. Lonxe da terra es hoy vívida presencia en el imaginario de nuestro homenajeado: Manolo Valdés siempre en Sacardebois.  

(Parada de Sil)

 

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