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“Ni tan siquiera la crisis de 2008 afectó a tantas familias"

Enrique Martínez | 17 de octubre de 2020

Los voluntarios Miguel y José Manuel trabajando en el Banco de Alimentos. (Foto: Martiño Pinal)
Los voluntarios Miguel y José Manuel trabajando en el Banco de Alimentos. (Foto: Martiño Pinal)
Cada vez más ourensanos piden ayuda a Cruz Roja, Cáritas o la Fundación Juan Soñador

El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, reconocido en 1992 por la ONU, se celebra hoy por todo el mundo. Las asociaciones que trabajan en Ourense para mitigar la exclusión social constatan cómo la crisis del covid ha supuesto un retroceso en la calidad de vida de las personas y colectivos más vulnerables. Tanto desde Cruz Roja y Cáritas como en la Fundación Juan Soñador y el Banco de Alimentos destacan que cada vez más personas precisan ayuda urgente debido a su situación de pobreza.

En Cruz Roja, para atender las consecuencias de la crisis, implementaron el programa Responde, que ya sirvió para atender a más de 12.000 ourensanos. Y ya desde el confinamiento reforzaron las actividades de calle para informar a personas sin hogar de la obligatoriedad de llevar mascarillas y facilitárselas si es necesario. "Ofrecemos una atención integral. Se cubre lo más inmediato, pero después se deriva a un proyecto para buscar trabajo", subraya María Martínez, responsable de Inclusión Social en Cruz Roja Ourense.

Demandas

"Nuestro trabajo es ser un altavoz para la realidad social. Recibimos demandas de gente que está confinada y no es capaz de soportar la angustia, o que no tiene con quién dejar a sus hijos al ir a trabajar", expone. Martínez tiene clara la importancia de mantener las clases presenciales: "Nuestro perfil mayoritario son familias con menores a cargo". Desde Cruz Roja, lamentan cómo "la crisis afecta a quienes ya eran vulnerables y a muchos más, por ejemplo parejas que tenían un bar, ambos eran autónomos y han tenido que cerrar, tienen dos niños pequeños y no llegan a fin de mes".

María Tabarés, directora de Cáritas Ourense, lamenta cómo "la pobreza está creciendo en la ciudad. A los que ya estaban desempleados se une gente en ERTE, familias que dependían de la economía sumergida…  Ni tan siquiera la crisis económica de 2008 afectó a tanta gente, y aún no llegó el invierno". 

"Hay ourensanos que aún no se habían recuperado de la recesión anterior debido a la falta de oportunidades. Llueve sobre mojado. La red social de muchas personas ya está agotada, y ahora es más dramático, con pocas perspectivas de mejora. Nadie esperaba que esto durara tanto. Incluso quienes cuentan con más recursos tienen miedo, así que no se crean puestos de trabajo", subraya Tabarés. 

"Cáritas tiene un abanico de atención muy amplio, y cada vez la pobreza se extiende más desde ciertos perfiles hacia toda la población. Creemos firmemente en el empleo, las ayudas puntuales no hacen salir a la gente de su situación", añade Tabarés. Entre otras actividades, en Cáritas ayudan a mujeres víctimas de trata y disponen de un centro para sacar a personas de la calle y de un comedor donde diariamente sirven 500 raciones: "La actividad es más del doble que antes del covid, cuando solo se servían unas 200", destaca Tabarés.

Nuria García es la directora local de la Fundación Juan Soñador. La finalidad del centro es la promoción integral y el desarrollo de las personas en exclusión social. "Es importante la perspectiva de derecho, de dignidad", recalca."En la pobreza, tenemos que dejar atrás el estigma. Las personas no son culpables de su situación de necesidad, y debemos reflexionar sobre qué les ofrecemos ante los recortes sociales y cuál es la responsabilidad de la Administración pública ante todo eso", añade. 

García destaca cómo la pobreza tiene muchas caras: "Hay personas que no pueden permitirse tomar carne, pescado o pollo. Debemos hablar también de la brecha digital, de la violencia administrativa que surge cuando toda gestión es telemática, de la violencia de género… Hay gente que está trabajando pero pasa frío en invierno, eso es pobreza".

El último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) muestra que en España el 14% de las personas con empleo remunerado están en situación de pobreza. "Trabajar y vivir dignamente es un derecho, y hasta que no construyamos un modelo social que no deje a nadie atrás, siempre ocurrirá que las personas con menos recursos sean las más afectadas en cada crisis", concluye. 

El Banco de Alimentos de la ciudad, cerca del fin de existencias

De marzo a mayo se sucedieron numerosos actos solidarios y donaciones, pero Natalia González, coordinadora del Banco de Alimentos, lamenta que están acercándose al fin de existencias ya que las aportaciones al banco se han reducido "y ahora las familias están incluso peor. En muchos puntos de la ciudad como A Ponte, La Milagrosa, Rairo y O Couto notamos un aumento de las familias atendidas", recalca. Piden alimentos de primera necesidad como leche, aceite o conservas. 

"Debemos transmitir a la sociedad que hay muchas maneras de ayudar a pesar de la situación, se puede encargar una compra por teléfono y enviarla al banco. También los supermercados han propuesto sistemas de donación a través de las compras online. Han surgido muchas iniciativas, sobre todo a partir de asociaciones de vecinos", celebra. 70 entidades sociales de la provincia colaboran a diario con el Banco de Alimentos . 

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