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Ponga un cocodrilo en su vida

Víctor González |

La Región | 30 de diciembre de 2018

Luisa y Eva, madre e hija, fueron matadas y devoradas por sus perros, unos dogos de Burdeos en Colmenar de Oreja, un pueblecito cerca de Madrid. Sus maridos, hijos, amigos y vecinos se quedaron en shock, lo que no me extraña ya que yo también tengo un perro aunque diminuto, Atticus, y para los que tenemos un perro, el perro es de la familia. Si se convierte en un asesino te asustas. 

Yo como muchos no creo que haya perros peligrosos, sino solo perros mal educados. Pero al mismo tiempo no dejo de pensar que no es lo mismo meter en casa a un periquito que meter a un cocodrilo del Nilo de cinco metros de largo, por cariñoso y educado que parezca el cocodrilo. El perico te puede picotear el lóbulo de una oreja, pero el cocodrilo es otra cosa.

Mi cachorrito Atticus tiene varios amigos dogos, pitbulls, rotweilers. Él es muy sociable y se lleva estupendamente con todos, pero cuando están jugando y bromeando juntos no puedo evitar estar en tensión porque cualquiera de esos coleguillas suyos de un solo mordisco lo partiría en dos. Por eso señalo que no es lo mismo meter en casa un periquito que un cocodrilo del Nilo. "Anubis, bonito ¿qué tal estás hoy, cariño? ¿dormiste bien? Ven que te doy una galleta."

Lamento la muerte de Luisa y Eva, que por cierto son la quinta y sexta víctimas mortales por ataques de perros en España en lo que va de año, pero sinceramente creo que ellas se lo buscaron. Conozco a muchos propietarios de perros así: "¡Ay qué simpático es mi Toby, es un cielo, no muerde, es muy bueno, no te preocupes!" Lo llevan sin bozal y tú piensas que sí es muy bueno y no muerde, pero ¡vaya!, como de repente se le ocurra hacerlo me corta la pierna de un bocado.

Parafraseando estúpidamente a Gertrude Stein: un perro es un perro, es un perro, es un perro... Si ni siquiera nos podemos fiar del todo de una persona, ni aun de una conocida y querida, cuánto menos de un perro.

El concepto "razas peligrosas" aunque tenga una cierta utilidad es absurdo. ¿Cuántos crímenes no habrán cometido psicópatas virulillas de un metro sesenta y cincuenta y cinco kilos de peso? Claro que si mi chihuahua Atticus lo atacara a usted, difícilmente acabaría con usted por mucho que se lo propusiera.

Según las últimas informaciones Luisa y Eva tenían un criadero ilegal de perrros y además eran amantes de los animales (!). Mala suerte, ya han dejado de serlo. Los perros cada día se parecen más a nosotros. Los cánidos autores del crimen, sin microchip ni vacunas por cierto, fueron detenidos por la Guardia Civil y el Seprona y ya han sido sacrificados. Vamos, igualito que un asesino en el corredor de la muerte en Estados Unidos, solo que más rápido. Sic transit gloria mundi: ponga un cocodrilo en su vida.

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