Gastronomía

El pulpo, una delicatesen no apta para todos los bolsillos

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photo_camera Los pulpeiros se reparten cada domingo por la ciudad. (FOTO: MIGUEL ÁNGEL)
Los clientes de los pulpeiros percibieron la bajada en el precio en lonja por las raciones que venden, en su mayoría, a ocho euros: "Está moi bo, non queda outra que pagalo".

La tendencia alcista del precio del kilo de pulpo ha terminado. Después de años, el coste se ha suavizado en la compra directa. Las raciones se mantienen entre los 14 y 16 euros en restaurantes, mientras que los pulpeiros las ofrecen a 8 en los puestos callejeros. "Esta muy caro, no es algo para comprar con frecuencia", comenta María Fernández, clienta de uno de los puestos que se instalan cada domingo en la ciudad.

Algunos consumidores son conscientes de que los pulpeiros se viesen en la obligación de subir el precio. "Houbo un tempo que o quilo chegou a estar moi caro, é normal que o tivesen que subir para gañar algo", apunta José Quintairos. El puesto en el que compra su ración de pulpo, que se lleva para tomar en el bar, subió un euro durante esta época. "Hai anos estaba a sete, pero xa leva un tempo a oito", afirma Emilio Martínez, otro de esos clientes.

Este cambio también lo percibió, en su momento, Flora Gallego, que lleva tres raciones por 24 euros. "Subiu algo hai un tempo e xa non cambiou, eu levo esto para comer e chéganos", comenta.

Otra clienta se decanta más por las cantidades de la ración, al mismo precio y más escasas. "Aumentou, pero despois mantivéronse quitando cantidade de polbo", asegura Begoña Díaz. Estas diferencias en las porciones las aprecia Fernández, dependiendo del precio. "La ración a 9 euros es más completa y las que están a 8 tienden a ser más escasas", explica.

El aumento del coste redujo la frecuencia para comprar en los pulpeiros. "Eu cada vez veño menos, porque somos moitos e para comer todos sae moi caro",  señala Díaz. Otros lo asumen porque, al fin y al cabo, está "moi bo": "Se o queremos, non queda outra que pagalo", comenta Quintairos.

Pero también hay clientes resignados ante los precios: "Eu non deixarei de vir con este prezo", afirma. Alguno aprovecha que el precio es más asequible en Ourense, según Fernando dos Santos, el marido de una ourensana que vive en Pontevedra. "Alí é moito máis caro entón, cando vimos por aquí ver á familia, levamos algunha ración para a nosa casa", cuenta.

El pulpo á feira es un producto que alguno disfruta de vez en cuando. "No lo compro con frecuencia, pero llevo dos raciones porque a mi marido se le antojó", indica Fernández.

 Los clientes de estos puestos ambulantes se llevan las cantidades a su casa para la hora de comer, con acompañamiento. "Hai que mezclalo cunhas patacas cocidas para que chegue a todos na casa", explica Dos Santos. 

Menos clientela

Desde la subida del precio en lonja, los pulpeiros notaron el efecto. "Baixounos moito neste tempo", afirma Mari Paranda, una pulpeira de la ciudad. Ante el aumento, no le quedó otro remedio que variar su precio por ración. "Cando estivo o quilo no pico máis alto vendiamos a 9 euros, cando baixou algo, puxemolas de novo a 8", explica esta pulpeira. 

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