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Vistahermosa, “Vista... ¿qué?"

José Luis Díaz | 03 de septiembre de 2017

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Remedios Dalmeida mira con resignación la presencia de uno de los árboles de la discordia.

Los vecinos de la rúa Irmáns Martínez Risco están que trinan con unos árboles de grandes dimensiones que, incluso, se llegan a colar en el balcón de algún piso. ¿Consecuencias? Mosquitos y hormigas, y recordar la ironía de vivir en Vistahermosa. 

Vistahermosa según para quien. Desde luego que no para Remedios Dalmeida, que desde su balcón del primer piso del número 9 de la rúa Irmáns Martínez Risco, en la ciudad, todo lo que ve es un inmenso árbol. Ni para Inés Rodríguez, igualmente en un primer piso, del portal número 7. "Cuando el niño está en la calle, yo desde el balcón no veo prácticamente nada. No puede ser", exclama. "Es un fastidio, sólo hay que verlo, sobran las palabras", resume Carmen Abascal, pese a que vive en una cuarta altura, del número 5.

 

 

En ese número 9 vive también María Isabel Barreiro. Ella está a salvo, vive en un tercero. "A mí no me llega pero porque le corté las puntas al árbol, antes se me llenaba la ventana de hormigas. Es una vergüenza. Y ya no es cosa de las vistas, lo peor son los bichos. Los árboles serán muy bonitos, pero en otro sitio", recalca.

Porque el calvario de Remedios empezó hace cuatro años, muchos después de cuando compró el piso, allá por 1986. "Yo veía que los árboles empezaban a coger altura y anchura, ahí empezaron mis problemas. No sé la de veces que habré llamado a Medio Ambiente, al Concello, le conté mi problema al alcalde... Al principio cortaba lo que podía del árbol con un cuchillo jamonero, estiraba por las ramas y hacía lo que podía; ahora tengo un palo largo con unas cuchillas", relata Remedios.

Ya no son las vistas, es la salud. "En verano hace mucho calor y duermes con la ventana abierta. No sabe cómo llegué a tener las piernas de picotazos de mosquitos. Llega un momento que te cansas y desistes en la lucha, pero te da mucha rabia. Y te preguntas, ¿para qué me compré un piso que da a la calle? Que lo lleve el que le guste para su jardín, yo no estoy dispuesta a aguantar este árbol porque sí", remacha Dalmeida.

"¿A quién se le ocurrió?"

Encima de Remedios vive Susana Taboas: "A mí también me afecta, es un pino muy hermoso pero cuando lo plantaron no pensaron con la cabeza. Primero mi casa y luego el árbol. Por no hablar de las palmeras, ¿a quién se le ocurre plantarlas cerca de las casas? Porque crecen", razona.

En el cuarto vive Lourdes Pérez. "Entiendo perfectamente la queja. Si yo viviera en el primero tampoco me gustaría que las ramas de un árbol se me metieran en casa. Por no hablar de los mosquitos y todo tipo de bichos", subraya. "Por mí que los árboles lleguen hasta el cielo, pero siempre que no molesten. Mucho verde...", acaba Pérez.

En el número 5 vive Maite Ferreiro: "Llevamos años protestando, nos solidarizamos con los que tienen los problemas. Las ramas de los árboles se cuelan por los balcones de los primeros y segundos".

Felisa Domínguez, también vecina del cuarto: "Es una faena. ¿Vistahermosa? Ja. Pájaros hay muchos por aquí, los hay que se pasan las horas asomados a las ventanas, no me importaría que un árbol me tapase para no tener que poner cortinas. Pero sí, lo de los pisos bajos es una faena", remarca.

Mientras, el concejal de Infraestructuras, José Araújo, explica que "es un tema muy delicado, hemos tenido que cortar algunos árboles en la plaza de San Marcial y los hay que nos han acusado de 'arbolicidio'. Hay que actuar con prudencia, buscaremos una solución". 

 

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