Concluye la "I Semana del Emigrante" en las localidades de Ribadesella y Camangu

I SEMANA DEL EMIGRANTE

La semana está dedicada a la diáspora riosellana y en concreto a Antonio Martínez Cuétara, nacido en Xuncu en 1888 que dejó un inmenso legado cultural

En la imagen Antonio Martínez Cuétara
En la imagen Antonio Martínez Cuétara

Coincidiendo con la Fiesta del Emigrante que se celebró el pasado sábado, 18 de julio, en Camangu, varias asociaciones del concejo se han unido para organizar una semana de recuerdo a la diáspora riosellana.

Esta primera Semana del Emigrante estuvo dedicada al poeta y escritor Antonio Martínez Cuétara, un riosellano natural de Xuncu que emigró a las Américas. Su éxito no fue el económico, nunca llegó a convertirse en un indiano a la usanza, «pero su destacada personalidad y el inmenso bagaje cultural que nos ha legado nos hizo pensar en él, por tratarse además de una persona que nunca estuvo lo suficientemente reconocida en su tierra», afirmó Francisco Elías Pando, presidente de la Etnográfica.

Antonio Martínez Cuétara nació en Santa María Xuncu en 1888 en una humilde familia. Siendo muy joven, ganó un premio al que tuvo que renunciar por carecer de recursos económicos, «un hecho que le dejó marcado» y le llevó a pensar en la emigración. Así lo hizo, cogío un barco rumbo a Cuba. Una vez allí decide que aquella isla no está hecha para él y decide marcharse a Veracruz (México). Allí inició su vida como emigrante.

Se casó con María Luisa Blázquez Castrillero y comienza a desarrollar todos sus conocimientos, alcanzado altas cotas de intelectualidad sin parangón en aquellos tiempos. Trabaja en la banca, crea la radiodifusora mayor de la Hispanoamérica de la época y escribe poemas y una obra de teatro titulada "Xuan de La Llosa", una parodia en llingua asturiana del Juan Tenorio. También fue guionista de cine, escribiendo una película en la que trabajó Jorge Negrete. Como buen español de la época, fue torero bajo el seudónimo de "Chicorro" y contribuyó a la fundación del Club Asturias, el germen del actual Centro Asturiano. De sus manos también nacieron diarios, revistas y publicaciones. Su historia nunca se ha escrito a base del ladrillo de la arquitectura indiana, pero ha resultado apasionante. Por ese motivo, este grupo de riosellanos no quiere que su nombre se quede en el olvido.

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