El lujo estadounidense resiste el shock de la guerra en Oriente Próximo

ataque a Irán

El negocio de alta gama norteamericano resiste gracias a un mercado más doméstico y menos dependiente del escaparate del golfo Pérsico que el europeo

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Imagen publicitaria de Ralph Lauren | Ralph Lauren

La guerra de Irán apenas ha entrado en los resultados de las grandes marcas de lujo de Estados Unidos. En un momento en que el segmento se resiente en Europa, debido a que su alta gama es más global, más turística y más expuesta al comprador internacional, el norteamericano resiste gracias a un mercado más doméstico y menos dependiente del escaparate del golfo Pérsico. Con todo, la belleza internacional y la hotelería prémium ya muestran indicios de que perciben la disrupción, algo que no ocurre en la moda y la náutica de alto nivel, que siguen creciendo.

Dentro de esa lógica de exposición global, el gigante de la belleza Estée Lauder aparece como una referencia. El grupo, que alberga marcas como Clinique, Bobbi Brown o MAC, logró elevar sus ventas un 5%, pero admitió que el conflicto en Oriente Próximo tuvo un efecto dilutivo en el beneficio por acción del trimestre, de modo que empieza a descontar el deterioro en la región del Golfo y del travel retail

Algo similar manifestó Marriot, propietario de enseñas como Ritz-Carlton o St. Regis, reconoció que la guerra está afectando a sus resultados, que alcanzaron una subida del 6% en ingresos gracias a la mejora de Europa y África, que compensó parcialmente la caída de la región del Golfo. Por su parte, Hilton mostró una pauta muy parecida. El grupo —con marcas como Waldorf Astoria, Signia o Canopy— elevó sus ventas a pesar de registrar un descenso de ocupación en Oriente Próximo.

En cambio, el textil norteamericano de alta gama ofrece un panorama distinto. Es el caso de Tapestry: el grupo de Coach y Kate Spade ingresó alrededor de 1.920 millones de dólares en el trimestre, un 21% más que un año antes, apoyado en la tracción de Coach, la recuperación de China y la solidez de Norteamérica y Europa. Y Ralph Lauren refuerza esa idea. La compañía, centrada en su propia marca y en una posición entre moda aspiracional, lifestyle y lujo accesible, cerró su trimestre fiscal con unos ingresos cercanos a 2.000 millones de dólares, un 17% más en términos reportados y un 12% más a tipos constantes.

El contraste lo pone Coty, propietaria de licencias y marcas como Gucci Beauty, Chloé, Marc Jacobs, Burberry, Calvin Klein o Hugo Boss, facturó 1.281,6 millones de dólares en el último trimestre, un 1% menos en términos reportados y un 7% menos en términos comparables. De hecho, es el caso más claro de impacto directo de la contienda en Irán.

Motor de lujo

Al margen de estos sectores, la lectura sigue siendo de resistencia del lujo norteamericano, también en el ámbito del motor.

Lucid, fabricante estadounidense de vehículos eléctricos de alta gama con el fondo soberano saudí PIF como accionista de referencia, facturó 282,5 millones de dólares en el primer trimestre, un 20% más. Tampoco la náutica tampoco un frenazo. Brunswick, matriz de más de mendia docena de negocios, registró ventas netas de 1.378,1 millones de dólares, un 12,8% más. MarineMax, distribuidor y operador de yates, marinas y servicios náuticos prémium, ingresó 505,2 millones de dólares, un 7,8% más.

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