El Apolo 11 y Julio Verne

El Apolo 11 y Julio Verne

Julio Verne escribió dos novelas en las que se imaginaba como sería un viaje a la Luna. La primera fue “De la Tierra a la Luna” (1865). La novela se ocupaba tan sólo de los preparativos del viaje, y su extraordinaria acogida indujo al autor a completar la historia con su segunda parte, “Alrededor de la Luna” (1870), que relata el viaje propiamente dicho. Ambas novelas fueron un éxito de público por la gran curiosidad que siempre existió en el ser humano por nuestro satélite, aunque no comparable con el entusiasmo, la emoción, la satisfacción y el orgullo que sintieron cientos de millones de personas al alunizar el módulo Eagle. Al leer estas dos novelas es curioso comprobar como Verne acertó en gran parte de lo que después ocurriría con los viajes a la diosa Selene del programa Apolo. Lo primero que llama la atención es que la nave ideada por Verne es un proyectil en forma cilindrocónica, en su fisonomía parecida a la del Apolo 11, con la nave Saturno y el módulo de mando Columbia. Es realmente impresionante el cálculo que se hace en la novela sobre la velocidad de escape que tendría que tener el proyectil para salir de la Tierra venciendo la fuerza de la gravedad y su coincidencia con lo que calculó la NASA. 

Julio Verne la estableció en 12.000 yardas/segundo o sea 10,9 kms/segundo. A esa velocidad de despegue se vencería la gravedad. Pues bien, la velocidad de escape de los Apolo fue de 11,2 Kms/segundo, una velocidad muy aproximada a la calculada en la novela. Otra coincidencia es que los tripulantes de las naves Apolo siempre fueron tres astronautas, en el proyectil de Verne se embarcan también tres viajeros (Barbicane, Michel Ardan y Nicholl) junto con dos perros. Las dimensiones del módulo de mando de los Apolo y las del proyectil no daban para más. Mas sorprende es el lugar en el que Verne sitúa el lanzamiento de su proyectil lunar, la Florida, en los 27º 7´ de latitud norte, con el fin de que el satélite estuviera en el cénit. Los lanzamientos de las naves Apolo se hicieron desde el Centro Espacial John Kennedy, en el estado de Florida, situado en los 28º 35´ latitud norte. Es decir, en el mismo estado y con un solo grado de diferencia. 

La distancia entre la Tierra y la Luna es de 384.400 kilómetros de media, según se ha calculado actualmente. Julio Verne recoge en su novela que la distancia mayor con el satélite es de 398.396 kilómetros (apogeo) y la menor de 352.277 kilómetros (perigeo). Partiendo de esa distancia y teniendo en cuenta la velocidad del proyectil en la novela se relata que el mismo fue lanzado por un cañón, de dimensiones descomunales, el 1 de diciembre y su llegada a la Luna estaba prevista para el día 5 del mismo mes. El Apolo 11 fue lanzado el día 16 de julio y llegó a su destino el 20 de julio. Es decir, ambos viajes tardaron en recorrer la distancia entre 4 y 5 días. 

También es curioso que tanto el proyectil como el módulo lunar Eagle sufrieron desviaciones en sus rutas, derivadas en el caso del proyectil de Verne de la atracción de un cuerpo interestelar, y en el caso del módulo lunar de unas pequeñas perturbaciones que se produjeron al separarse el Eagle del módulo de mando Columbia. En fin, hay más coincidencias. Lo que no que queda claro es si la aventura del Apolo 11 fue una escenificación real de la novela de Julio Verne o la novela fue un adelanto de una aventura real. En cualquier caso millones de personas soñaron que estaban en la Luna gracias a Verne y a los astronautas del Apolo 11. La genialidad del ser humano le hace capaz de realizar lo que se ha imaginado. Tal vez la próxima nave que viaje a la Luna debería llamarse “Julio Verne”.