La amenaza a la democracia y el desprestigio de la profesionalización de la política

Publicado: 21 nov 2025 - 02:10
Opinión en La Región
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En octubre de 1996, el profesor Giovanni Sartori, reconocido como una de las máximas autoridades en sociología política hizo unas manifestaciones que cabe recuperar ahora, sobre todo en el Reino de España, donde tanto se viene hablando de las amenazas que corre nuestra democracia. Los que no las vieron en otros episodios llamativos en su momento ponen ahora el grito en el cielo al enjuiciar determinados acontecimientos, al tiempo que olvidan otros e incluso califican con duras palabras hechos repetidos que perpetraron los de sus mismas que ellos lideran, como si el asunto no fuera con él.

Sartori defiende los valores de la democracia liberal

Estos días, la expansión de la corrupción en las orillas y las entrañas al tiempo de los dos grandes partidos nacionales, sus hijuelas, territorios y espacios causa a la población atónica la lógica indignación y desasosiego, de un largo capítulo que venimos soportando desde hace decenios y que ahora alcanza su cénit exponencial- ¿Y qué fue lo que dijo Sartori en aquella ocasión que ahora traemos a colación? Veamos: esa lección recuperable la dictó en una conferencia sobre pluralismo en la inauguración del curso 1996-1997 de la Fundación Ortega y Gasset, que celebraba su décimo aniversario. Fue un compendio resumido de la lección permanente que nos ha dado y sigue dándonos en sus libros esenciales precisamente sobre la democracia.

Dijo entonces el prestigioso profesor de las universidades de Florencia, Stanford y Columbia y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2005 que los tres elementos que amenazan la democracia en los países occidentales (y aunque lo pareciera no se refería exclusivamente a España) son la corrupción convertida en un elemento patológico del sistema; la falta de preparación y, al mismo tiempo, la profesionalización de los políticos (como ocurre en España, donde cada vez más, incluso en los partidos que se dicen vanguardias obreras ni tienen otro oficio ni han trabajado en la vida), y el estado de vacío creado por la transición histórica. Y está además una derecha no menos voraz y un fenómeno que crece en Europa como reacción química, el crecimiento de la extrema derecha.

Sartori defiende los valores de la democracia liberal. En aquella conferencia llamó la atención sobre los riesgos de que el optimismo hiciera perder de vista las propias fragilidades de los sistemas democráticos, cuando dentro de los mismos surgieran de nuevo partidos que aprovechando ese espacio de libertad representaran riesgos, desde la izquierda y desde la derecha. Por igual. Y sentenció: “La pérdida de valores sin encontrar otros nuevos nos sumerge en un estado de vacío que para el ser humano es totalmente nuevo: el estado de la vaciedad del vacío. Soy optimista sobre la democracia en el sentido de que no veo alternativa, pero no lo soy respecto a las dificultades que plantea recuperar la sensibilidad y la confianza”. Mal se puede esperar que la gente confíe en la clase política y menos que recupere el respeto y la confianza de los ciudadanos, si cada vez hay más políticos profesionales sin otro medio de vida. “Sin políticos decentes esa confianza nunca se recuperará”, dijo Sartori.

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