Opinión

A grandes males, pequeños remedios

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A grandes males, pequeños remedios

No quisiera empezar este artículo sin antes felicitar a los nuevos presidentes electos de los 21 Consellos Reguladores de las Denominacións de Orixe e Indicacións Xeográfica Protexida de Galicia.

A ellos les espera una ardua tarea, no solo por demostrar la confianza depositada, si no por volver a conseguir asentar población en el rural, promover el desarrollo sostenible de sus regiones y seguir elevando la calidad de sus productos al máximo exponente.

Me han venido a la mente algunos refranes para este fin, por ejemplo: a grandes males, grandes remedios. Ciertamente puede ser usado en algunos casos, pero creo que para el rural puede ser una gran equivocación si se malinterpreta. El rural gallego ahora mismo no necesita que se formen grandes empresas, sino pequeñas empresas. La Unión Europea, al igual que otros gobiernos, ya lo tenían claro cuando desarrolló normativas contra el monopolio. La razón es simple, como dice la Biblia (Génesis 1:28) “creced y multiplicaos”. Si una gran empresa crece, solo crece una, pero si 10 empresas pequeñas crecen, el día de mañana serán 100, por un simple motivo, por todas las necesidades que generaran esas empresas y que harán que aparezcan más, además la competencia, al fin y al cabo nos obliga a todos a mejorar.

No debemos olvidar que la vida en el rural es una vida muy esclava y que no hay que ser egoístas, sino pensar en pareja. Puesto que aunque a ti te guste la vida en el rural, puede que a tu pareja no le guste tanto (independientemente de que sea hombre o mujer),  y por ello debe tener alternativas profesionales a las que dedicarse. Ya que si esto no ocurriese, pasara que tu pareja se tenga que ir a una ciudad a trabajar y será cuestión de tiempo que tú te vayas también.

Otro de los frentes que tienen abiertos nuestros nuevos presidentes, es el de buscar un precio justo para los agricultores y viticultores que proveen a las industrias, estos dos años no han sido buenos, pero como dice otro refrán, no hay mal que por bien no venga. Me refiero a que las industrias afectadas han tenido una ardua tarea para conseguir materia prima, esto ha provocado que subieran los precios y que en muchos casos se negociaran acuerdos de abastecimiento para varios años. 

Por tanto, las pérdidas ocasionadas, ojalá no hubiera ninguna, han hecho que mucha gente revalorice su producto, y espero que esta cotización no baje en años venideros, ya que como decimos en Galicia “amiguiños somos, pero a vaquiña polo que vale”. Por tanto, a aquellos que les “han regalado los oídos” para que le vendan la cosecha, que en próximos años buenos no cejen en la negociación y mantengan unos precios que les permitan tener una vida digna, como cualquier duro y buen trabajador se merece. Siguiendo por la misma pauta, al fin y al cabo las crisis también tienen algo bueno: son el mejor filtro de amigos que pueda existir.