Opinión

Ahora con foto y con truco

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Ahora con foto y con truco

En su momento, y con ocasión de los sucesivos estados de alarma, el Gobierno, a través de su grupo parlamentario, pactó nada menos que con Bildu, partido que, como bien saben, ha desperdiciado todas las oportunidades imaginables para condenar -no basta lamentar o reprobar los asesinatos de ETA- la reforma laboral del PP. El acuerdo se vendió con discreción y hasta donde recuerdo no hubo rueda de prensa conjunta y ni siquiera una foto.

En otro momento, y en la necesaria búsqueda de apoyos, los socialistas llegaron a un acuerdo con Ciudadanos y ERC para las reformas legales necesarias para dar certidumbre a las medidas que en la lucha contra la pandemia pudieran adoptarse por parte de las comunidades autónomas. En aquella ocasión, los socialistas regalaron a Ciudadanos lo que Casado venía pidiendo desde el mes de mayo y tampoco hubo foto. Fue todo discreción y, desde luego, incumplimiento: ni se ha modificado la reforma laboral ni se han modificado las leyes sanitarias que hubieran evitado muchas contradicciones e incertidumbres. El PSOE incumplió lo que prometió a sus socios.

Ahora se ha dado un salto y se trata de modificar la exigencia de mayoría cualificada para elegir a doce miembros del Consejo General del Poder Judicial. Obvio el debate jurídico sobre si la pretensión choca o no con la Constitución. Lo que sí es claro es que es una jugada en la que ha habido foto, rueda de prensa de Lastra y Echenique juntos, y además, truco. No le falta nada a una pretensión alentada y dirigida por el presidente del Gobierno nunca antes vista en democracia.

Si la propuesta en sí misma es un desafío en toda regla a lo establecido hasta el momento, lo que resulta más hilarante es que han jugado con truco. Y el truco es convertir en una propuesta de dos grupos parlamentarios lo que, en principio, debería ser una proposición de ley presentada por el Gobierno. Si se hubiera seguido este camino, se hubiera requerido de los preceptivos, aunque no vinculantes, informes jurídicos del Consejo de Estado y Pedro Sánchez no ha querido verse en este escenario y ha lanzado a Lastra y Echenique a proponer una iniciativa que muy posiblemente resulte fracasada.

Hay truco y como a muchos aún nos queda una pizca de capacidad para el asombro, nos preguntamos que pasa por la cabeza del presidente del Gobierno para ser capaz de pactar -o simular que pacta- una cuestión que afecta a uno de los poderes del estado con partidos como Bildu, ERC o Podemos, que demuestran día sí y día también su desprecio hacia el Estado español y sus referentes constitucionales como son la Corona o la unidad de España. ¿Que le ocurre a nuestro legitimo presidente para que calle ante los desmanes dialécticos y no dialécticos de sus socios y resulte que el partido antisistema es el PP? ¿Qué tiene en la cabeza el jefe del Ejecutivo para manosear de esta manera a la propia Justicia?

Hay algo o mucho de cesarismo en sus actuaciones y lo malo es que piensa que los ciudadanos no se dan cuenta. Son, somos, tan bobos que si el rey no fue a entregar los diplomas a los nuevos jueces fue por proteger su figura y no para no irritar a los independentistas. Eso sí, a los diez días, consideró oportuno llevarle a Barcelona para un acto en absoluto solemne con el único y exclusivo fin de lograr una foto que aplacara las críticas.

Ha habido truco, foto y rueda de prensa para modificar la mayoría necesaria para elegir a miembros del CGPJ. Todo un alarde de soberbia que clama al cielo. Un despropósito total y absoluto que no va a salir gratis al Ejecutivo. El hecho de que los tres ministros del Gobierno que son jueces -Robles, Marlaska y Campo- algo intuyen y, de momento callan. El presidente sólo lo negoció con Pablo Iglesias que para eso es vicepresidente.