Opinión

Paco Vázquez en Lucus Augusti, colegas y el arte de Mani Moretón

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Paco Vázquez en Lucus Augusti, colegas y el arte de Mani Moretón

Puente romano de Lugo, restaurado para convertirlo en peatonal y que ha resistido muchas crecidas del rio Miño.
photo_camera Puente romano de Lugo, restaurado para convertirlo en peatonal y que ha resistido muchas crecidas del rio Miño.

Caerse un día cualquiera por la ciudad de Lugo y sobre todo si vas de la mano de Paco Vázquez, no el acomodaticio excalde coruñés sino el prestigioso ginecólogo y miembro de la Academia de Medicina de Galicia, aún activo para charlas, conferencias, es constatar que no solo Pontevedra es un modelo de urbe habitable si no también aquella ciudad, que sin entrar en comparativas, de más historia y monumentalidad. Lugo, de fundación romana, año 25, y luego dos siglos más tarde dotada de una muralla perimetral de más de dos kilómetros con torreones para fortificarla y darle más solidez por su importancia como capital del Conventus juridicus Lucensis, una de las tres divisiones en que la provincia de Gallaetiae se ordenaba, con el Conventus Bracarensis y el Asturicensis. Tomada por los suevos, aprovechando la debilidad y posterior caída del imperio romano que dejaría a la ciudad inerme, en el 480, y por los invasores islámicos en el 714, que pronto echados en el 741, aunque haya quien diga que por ser gentes venidas del calor africano no se adaptaban a los fríos norteños. Intramuros una cuidadísima ciudad y un casco histórico inmaculado ,solamente pendiente del remate de algunas casas dentro de sus muros, aquellas murallas donde se adherían como lapas casas, casetas, pendellos y toda suerte de construcciones que fueron desmontadas para dejar la muralla sin obstáculos, acaso la única del Imperio romano que conserva todo su perímetro, convertido en amenísimo paseo de ronda. Sus casi cien mil habitantes parece que no se notan fuera y dentro del perímetro restaurado donde plazas y nobles edificios además de la catedral, el palacio episcopal, la casa del concello o el Círculo de las Artes, que todavía pujante a pesar de sus años. Valdría la pena perderse por Lugo, esa ciudad que nunca muy ligada con la nuestra, aunque comunicada por ferrocarril y carretera. La gente de Lugo tendía más a Coruña o a Santiago. Lugo sonaba, si no a distante, a esa ciudad todavía muy rural aunque con ese marchamo de “para comer bien, Lugo,” como de sobra contrastado en el cocido gallego insuperable que remataría nuestra estancia luguesa en la que nuestro prestigioso anfitrión, nacido en Sabucedo de Montes(A Merca), ejerció de insuperable guía. Nunca preguntéis en Sabucedo por Paco; por allí es Francisco.

Y volviendo a esa colonia de aviones roqueros o golondrinas de las rocas que cada día sorprenden más, madrugadoras del alba, a las 10 parten de sus posaderos tras rua Celso Emilio, previa espulgación y acrobáticas pasadas buscando donde posarse pues casi todo los salientes ocupados; donde antes docenas ahora centenares, que hasta mas de 400 llegué a contar, por lo que esta menguada bandada de hace años se ha multiplicado de un modo geométrico. Porqué vienen casi diariamente a sus posaderos, lo ignoro: pudiera ser por el placton aéreo de insectos, abundante en esta cara norte. Esto da para una tesis doctoral, si alguien se anima.

Ruando por el Paseo y a horas de ocio, más jubilados de los que parecen, me encuentro a mis colegas laborales, Pepe Otero o Pepe de Bande, director de la Fundación Ogando Vázquez y antes director general de Deportes con el bipartito siendo conselleiro de Cultura y Deportes de la Xunta Alfredo Conde; llega otro colega, Quique Castro, un enamorado de las tierras de Bande, de las que nativo, pero desde que matrimonió se duda de si más apego tiene a las de Muiños; pasan Cándido Pérez, colega codo con codo en CaixaOurense, con Orlando de menos codo. El que fuera jugador del Ourense, Manolo Conde, se desliza como de fugaz saludo. Cuando creía que por la rúa do Paseo ya te librabas de saludos, sucedió que más de una docena en ese inevitable paseo, cuando recibo una llamada de Mani Moretón que lo sitúa haciendo de lo que mejor sabe, de excelente fotógrafo por alguna iglesia de Chantada, cuando creíamos que con la llegada del smartphone la foto al alcance de todos, digamos la facultad de hacer fotos; las artísticas ya es otro cantar, porque esto de la fotografía a pesar de la masificación no deja de ser un arte, y Mani lo ha mostrado sobradamente en libros, pósters, murales, catálogos o cualesquiera relacionadas.