Opinión

Un Gran Hermano intolerable

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Un Gran Hermano intolerable

El ciudadano se encuentra tan atemorizado ante la pandemia del coronavirus que parece dispuesto a tragar con todo lo que ordene el que está en el Gobierno sin cuestionar si se menoscaban que ha costado mucho sacrificio conseguir y consolidar. La apelación a la responsabilidad individual y colectiva que hace en cada comparecencia el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez para frenar la propagación del Covid-19 es comprensible, necesaria y los ciudadanos cumplen, pero se aprecian movimientos preocupantes que podrían acabar recortando las libertades del individuo cuando se salga de la actual crisis sanitaria. 

El comportamiento de la ciudadanía está siendo ejemplar, salvo contadas excepciones. Se ha mostrado responsable, solidaria y disciplinada, incluso podría decirse que sumisa, pero no se puede aprovechar la confusión y el miedo para someter a la sociedad a una vigilancia continua o acabaremos lamentándolo. Cuando conviertes al ciudadano en sospechoso, en cierta manera estás alentando a los policías de balcón que increpan al que camina por la calle aunque se trate de un sanitario que acude a salvar vidas en su puesto de trabajo. Cuando se obliga a los empresarios a renovar los contratos temporales durante la crisis, se está insinuando que quieren aprovechar la emergencia para hacer despidos. Al igual que el resto de la ciudadanía, el empresariado está mostrando una solidaridad, una comprensión y una capacidad de sacrificio impresionantes. Habrá alguna exepción, pero se reduce a eso, a excepción. ¿Alguien se puede creer que un empresario despide por gusto? El Gobierno tendría que ser mucho más serio y dialogante antes de aprobar normativas a la carrera y sin consensuar con las fuerzas políticas con representación en el Congreso y con los agentes sociales, como acaba de suceder con el cese total de la actividad económica. 

Macarena Olona, secretaria general del grupo parlamentario Vox, denunció anteayer una orden del Ministerio de Sanidad, publicada en el BOE el 28 de marzo, que encomienda a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial el desarrollo de una aplicación informática que permitirá recabar datos de los operadores de telefonía para saber la situación real de los ciudadanos en todo momento. “La aplicación permitirá la geolocalización del usuario a efectos de verificar que se encuentran en la comunidad autónoma que dice estar”, según la orden de Sanidad. El pretexto es que el ciudadano “sepa la probabilidad de estar infectado por coronavirus y recibir consejos prácticos”, siguiendo el modelo aplicado por el Instituto Nacional de Estadística en noviembre y diciembre del año pasado para conocer la movilidad de la población y dar respuesta en caso de una emergencia. 

Aunque la medida impulsada por el Ministerio de Sanidad sea bienintencionada, ¿se imaginan cuál sería la respuesta si fuese promulgada por Vox, la fuerza política que ahora alerta contra el recorte de libertades y la intromisión en nuestro espacio privado? Vox hizo un llamamiento para boicotear este estudio sobre movilidad durante la pandemia colocando el móvil en modo avión y usando sólo la red wifi. No debería ser necesario recurrir a un acto de desobediencia con un truco casero, sino un Gobierno sensato que respeta los derechos que tanto ha costado conseguir. La solidaridad generacional está fuera de toda duda y la sociedad no tiene que demostrar que no es culpable. El Gran Hernano que pronosticó George Orwell en su libro “1984” está a punto de saltar de la ficción a la realidad. Es intolerable. Avisados estamos.