Opinión

La Industria, Servicios, Hogares y el Clima

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La Industria, Servicios, Hogares y el Clima

Lamentablemente, a la industria, servicios y hogares, en la mayor parte de los casos, especialmente cuando se está utilizando la energía bien eléctrica o la que producen para realizar sus tareas o buscar el confort en donde se encuentran, no les preocupa lo que pueda suceder ahora con el clima, y menos en el futuro de la humanidad, lo que unido a la mejora en la robotización y a la implicación cada vez más intensa de las élites en el devenir humano nos debe alertar más que las predicciones de los modelos sobre el futuro del cambio climático, puesto que en esos modelos es difícil introducir explícitamente procesos importantes a pequeña escala, por lo que muchos científicos piensan que los diferentes modelos tienen como media una certeza del 65%. Con este porcentaje, hablar de “emergencia climática” no es real.

Estas formas de actuar afectan directamente al clima, de lo que la humanidad es responsable de una parte, lo que se conoce como acción antropogénica. No digo cambio climático porque este ha sido, es y será permanente mientras la Tierra exista. Es en estas acciones de la humanidad en las que inciden con fuerza los que proclaman que estamos ante una emergencia climática. En la realidad, son muchos factores, ajenos al ser humano, los que influyen: corrientes oceánicas, diclos del Niño-la Niña en el Océano Pacífico (en 1997, con el Niño, la temperatura media global aumentó), campo magnético terrestre, el Sol y los vientos solares y llamaradas (recientemente hemos tenido una bastante fuerte, la anterior nos permitió conocer que existen tres cinturones de Van Hallen que protegen a la Tierra de esas radiaciones, en especial el tercero de los llamados electrones asesinos), gases de invernadero emitidos de manera natural en volcanes (incluidos los que están bajo los océanos), aunque desde la industrialización y la aparición del consumo de energía a gran escala la actuación humana influye más que en el pasado. 

No confundamos a las personas con los gases de efecto invernadero, puesto que son fundamentales para que la vida en nuestro planeta sea posible. No metamos miedo cómo sucedió con el agujero de la capa de ozono; sabemos que es un mecanismo natural para que el ozono sea el adecuado, y en función de eso se abre o se cierra.