Opinión

Quince lágrimas cayeron en la arena

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Quince lágrimas cayeron en la arena

"In memoriam” de los fallecidos y heridos tras los horrendos atentados sufridos el pasado jueves 17 de agosto en Barcelona y en Cambrills, son muchas las lágrimas que inundan gran cantidad de corazones en toda España y en el mundo, no sólo por los muertos, ejecutados sin juicio, sino también por los heridos muchos de los cuales, por las secuelas que les quedarán, graves en ciertos casos, estarán condenados también a cadena perpetua sin reducción de penas. De ahí el título elegido por la canción que hizo mundialmente famosa el gran cantante catalán Peret. 

No se cuál es la solución para este problema que afecta a Europa con fuerza, ni voy a entrar en las causas, puesto que desde hace algunos años eran previsibles sus efectos, lo he escrito en varias ocasiones. Lo que sí que me llama la atención es que, ante el terrorismo que comete estos crímenes no haya unanimidad.  Cualquier terrorismo sea cual sea la razón no es admisible en la sociedad en la que vivimos en el inicio de este milenio, el terrorismo en su actuación es indiscriminado, no hay medias tintas para juzgarlo. En mi modesta opinión, todos sin excepción debemos condenarlos sin justificación alguna, y felicitar a todas las fuerzas policiales que han actuado con gran profesionalidad y conocimiento de lo que hacían. Debemos reconocer que durante todo este tiempo han sido muchos los detenidos y gracias a ello seguramente algunos atentados menos.

Occidente que ha sufrido en los últimos años en Alemania, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Reino Unido, Suecia están reaccionando con cabeza, que sigan así, sin cometer los errores anteriores y tomando medidas para garantizar que los  Derechos Humanos sean una realidad sin excepciones.  Tampoco se debería hacer política con estos atentados, los muertos son ciudadanos de diversos países, de todas las ideas, de todas las creencias. Debemos tener presentes que los terroristas no van a descansar y que se alegran de cada enfrentamiento y de cada comentario, incluso alguno vergonzosamente “jocoso”, hecho en las redes sociales. Es el momento de condenar y defender la libertad, la igualdad, la solidaridad que tanta sangre ha costado, debemos ir en esa dirección.