Destruyendo ese juguete

Destruyendo ese juguete

Realmente los que ya vamos teniendo años lo acusamos de una manera más notoria. Brutal cambio climático que padecemos toda la humanidad. Continuas oscilaciones de temperatura y glaciares que están aumentando nuestros mares y un sinfín de mutaciones que condicionan la salud de los habitantes del planeta. Pasamos del calor sofocante al frío casi invernal en cuestión de horas. Un conglomerado de circunstancias que encamina el planeta. En vez de dominar la Tierra, tal como se nos marcó en los albores de la humanidad, lo estamos utilizándolo en bien propio importando poco lo que ocurra a nuestro alrededor.

Se están descubriendo en el fondo del mar inmensas toneladas de cosas que vamos tirando para deshacernos de enseres que nos sobran. Es así como nos cargamos el planeta poco a poco. Por otra parte la despoblación del mundo rural está creando zonas desérticas que otrora eran para disfrutar de la naturaleza. Y después llegan los incendios y calcinan el paisaje la agricultura la flora y hasta la fauna. Aquellos productos del campo que tenían un delicioso sabor ahora se han convertido en unos sucedáneos que ofrecen los supermercados. Todo este estado de cosas sorpresivamente convocan a los responsables mundiales pero luego ni caso hacen y se diluyen en vanas reuniones con intereses ocultos. El cuidado del medio ambiente es cosa de todos. Debiéramos examinar nuestras conductas y comprobaríamos como podemos poner algo de nuestra parte tratando de cuidar mejor todo lo que nos rodea. 

Se ha descubierto en el estrecho de Mesina (Italia) un descomunal vertedero en el fondo del Mediterráneo. La mayor concentración de basura en aguas profundas jamás registrada donde puede encontrarse casi de todo: muebles de cocina, barcas, tazas de váter, colchones, mesas, árboles de Navidad, ropa, ruedas, ladrillos, muñecas, botas, alfombrillas de coche, incluso un automóvil completo, volcado y medio enterrado a más de 500 metros de profundidad. Los erizos marinos y peces usan la basura como refugio y los cangrejos arrastran jirones de plástico. El plástico puede durar hasta 500 años en el mar y es una fuente de contaminantes orgánicos persistentes que son tóxicos para la fauna marina y se pueden acumular en sus tejidos. La mala gestión de basuras puede explicarlo. 

En febrero se publicó la investigación en aguas españolas tras 11 años. Se recogieron más de dos toneladas de basura -plástico en su mayoría- y comprobaron que las áreas más contaminadas son el mar de Alborán, el golfo de Alicante y las costas frente a la ciudad de Barcelona.

Citábamos antes el mandato del primer libro de la Biblia: “Creced, multiplicaos y dominad la tierra”. El esfuerzo de la humanidad para un mundo cada día mejor. La grandeza de Dios solicita esa ayuda para bien de todos. El mundo es de Dios pero lo “alquila” a la humanidad para hacerlo más confortable. Y mal estamos tratando ese hermoso juguete y parece que pretendemos destruirlo.