Opinión

Pandemia distinta en España y Portugal

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Pandemia distinta en España y Portugal

Siguiendo con el tema del pasado jueves reiteradamente me han llamado tanto de España como desde Portugal para preguntarme las causas por las cuales el covid-19 tiene unos resultados diferentes estando tan cerca. Sé que políticamente tal vez es incorrecto lo que voy a decir pero ya va siendo el momento de decir lo que uno piensa. 

Hay un dato a tener en cuenta. Y es este: la ministra de Sanidad portuguesa, María Temido es máster por Coímbra en gestión de la economía de la salud, Doctorada por la universidad de Lisboa en salud internacional y experiencia como gerente de varios y reconocidos hospitales.

Por su parte el responsable de la sanidad española, Salvador Illa, es licenciado en Filosofía y desde los  24 años jamás ejerció y sin experiencias en la materia, viviendo  amparo del PSC  en diferentes cargos.

Claro está que en Portugal el primer ministro Antonio Costa toma las decisiones que salen al público pero detrás está ese hombre de Estado respetado por todos que es Marcelo Rebelo de Sousa. Hace muy bien Costa (que fue su alumno en la universidad) en dejarse orientar y aconsejarse. Pero por lo que se colige el gobierno español mantiene aparte al Rey que habiendo asistido a más de 150 actos con motivo del covid-19 apenas ha tenido lugar relevante en los medios de comunicación incluida la televisión publica.

Una muestra más de la indecisión en la que se mueve un gobierno muy numeroso pero que sin mayoría en la Cámara se camina al socaire de lo que van dictando los partidos minoritarios tan divididos en los escaños.

En Portugal la actividad de Rebelo de Sousa es frenética desplazándose aquí y allá donde hay algún problema y esto lo reflejan los medios de masas. Es una persona muy cercana y puedo hablar así porque le conozco muy bien y me precio de su amistad. Lo tiene muy claro, fue elegido por el pueblo y es para el pueblo y agradecido tiene que estar su alumno Costa de los servicios que le presta.

Un gobernante que apenas duerme ni descansa y se le nota en esta época por lo mucho que adelgazó. Se levanta muy de madrugada, va a darse un baño a la playa de Cascais invierno y verano y después totalmente a disposición de las necesidades de los portugueses que así le valoran.

Por otra parte el Parlamento portugués ante un problema como el actual se mantiene prácticamente unido y sin discusiones fuera de lugar. Van a la esencia de la realidad al unísono y esto da sus frutos. Aquí nadie discute lo de monarquía o República y se respetan mutuamente tanto los Braganza como los republicanos. Y esto es esencial. A los actos solemnes asiste también muchas veces el duque de Braganza, jefe de la corona lusa, con toda naturalidad y a su boda asistió en su día el presidente Soares socialista republicano. Por lo que se ve la cultura portuguesa es bien diferente a la española incluso entre la clase politica que podrán discutir en las elecciones pero a la hora de remar saben renunciar, muchas veces, a sus postulados politicos. 

La concordia y el diálogo siempre es fundamental pero más en esta época de profunda crisis. Los enfrentamientos y discusiones inútiles debieran ser postergadas por bien del pueblo que necesita un puesto de trabajo y poder llegar a casa y comer tranquilamente.

Visto todo lo anterior se comprende el desprestigio en el que está cayendo en gran parte del mundo la clase politica. Así nos va a todos que sufrimos las consecuencias.