Opinión

¿De qué vais, Femen?

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¿De qué vais, Femen?

Octubre, 2013, miércoles 9, primera hora de la mañana. Una turbamulta despierta al Congreso, a esa hora donde los diputados se desperezan. “El aborto es sagrado”, gritan, y escucha, entre sollozos y forcejeos Alberto Ruiz Gallardón, el entonces ministro de Justicia en uso de la palabra. De alguna manera intuye qué es lo que está pasando. Dos jóvenes semidesnudas, con el lema escrito en su torso, en una caligrafía que recuerda a grafías univesitarias en días de movilización; se aferran a la balconada y forcejean con los ujieres, gritan, una y otra vez. Una arrastra un potente deje francés. Al pie de la tribuna un “no entiendo nada” se escapa de la voz de ese hombre tranquilo llamado Jesús Posada. “Tápenlas un poco, a ver si se van a a resfriar las criaturas”, se le oye pronunciar más tarde. Parte del hemiciclo, sí entiende. y aplaude. Así le reprocha el propio Gallardón durante el uso de la palabra.

La escena se repite. En otra agitada escena, febrero de 2014, en la madrileña parroquia de San Justo. Allí se ve al entonces presidente de la Conferencia Episcopal desarmado de sus gafas mientras una activista de Femen grita con la mirada perdida, “fuera de mi coño” reza la inscripción plasmada sobre su cuerpo. Un mes después, el mismo gesto de mala hostia contenida, bajo un lema: Fascist Epidemic, en caracteres góticos, es el que muestran dos jovenes a la entrada de un mítin de Esperanza Aguirre. Era la campaña de las Elecciones Europeas. Miembros de seguridad y militantes del PP, rápidamente las desalojan.

La misma escena se repite una y otra vez, Madrid, Berlín, Roma. Jóvenes semidesnudas en cara de permanente mala leche practicando gestos obscenos sobre la iconografía religiosa, Lo mismo escenifican su odio meando públicamente sobre una imagen de Yanukovich, que como, el 1 de mayo, protestaban en París, frente a la congregación de los lepenistas.

Servidor, que no comulga con Femen, ni sus métodos, siente admiración por el arrojo de estas chicas. Y se pregunta, ¿no hay en su empeño, una nueva religión? Ustedes dirán.

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