Opinión

Ética o negocios

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Ética o negocios

Pedro Sánchez ha decidido cumplir con el contrato firmado con Arabia Saudita para la compra de cuatrocientas bombas de precisión pertenecientes al Ejercito español así lo ha anunciado el ministro de Asuntos Exteriores, José Borrell. La verdad es que la excusa dada por el ministro (menudo "marrón") no se la cree ni él. Y es que es para nota el argumento de que como las bombas son muy precisas no hay peligro de que afecten a la población civil". Supongo que Borrel ha tenido que improvisar para por un lado que los sauditas no se sientan ofendidos y por otro justificar el envío de las bombas.

En este caso la venta de estas bombas tiene una particularidad y es que no es una empresa privada quien las vende, sino que son bombas que pertenecen al Ejército español. Y esa es una diferencia sustancial. El caso es que cuando Margarita Robles llegó al Ministerio de Defensa decidió estudiar los contratos pendientes comprometidos por el Gobierno del PP y por tanto "frenar" el envío de estas bombas mientras estudiaba los detalles de la venta, pero en su ánimo sin duda también pesaba una consideración ética porque eran bombas pertenecientes al Ejército español que pueden ser utilizadas en el conflicto de Yemen en que interviene Arabia Saudita.

Los trabajadores de los astilleros de Cádiz se "levantaron" en defensa de sus puestos de trabajo temiendo que Arabia Saudita decidiera cancelar la compra de unas corbetas ya comprometidas. Y a pesar de la intervención de Robles en el Senado, una intervención medida y respetuosa con Arabia Saudita, donde explicó que no se iban a poner en ningún caso en peligro los puestos de trabajo de Navantia y que se estaba estudiando ese contrato lo mismo que otros con Alemania o Estados Unidos, amén de que cualquier decisión se tomaría en el marco de las buenas relaciones con Arabia Saudita, los trabajadores gaditanos inquietos por su futuro continuaron con las movilizaciones. Evidentemente ningún gobierno se puede permitir que miles de trabajadores se queden en la calle y menos en vísperas de unas elecciones autonómicas. A eso hay que añadir que el gobierno saudita no iba a consentir que pusieran en cuestión un contrato firmado y rubricado. O se que se produjo la tormenta perfecta y Pedro Sánchez se asustó y ahí está su decisión de enviar las bombas a Arabia Saudita sin ni siquiera dar tiempo a la ministra a seguir estudiando este y otros contratos con otros países firmados por el Gobierno anterior.

La decisión de la ministra era de cautela y al mismo tiempo ética, es decir quería asegurarse de que el destino de esas bombas no contradecía lo dispuesto en la legislación española donde se deja bien claro que no se pueden vender armas en determinadas circunstancias en que se ponga en riesgo a la población civil. Pero a la ministra no le han dado tiempo siquiera a estudiar el asunto.

También hay que decir que dentro del Gobierno hubo quien, con este asunto, encontró la ocasión de intentar erosionar a Margarita Robles. Porque no hay que engañarse, en este Gobierno no todos tocan al mismo son. Y así una vez más el Gobierno se pone en evidencia mostrando que no tiene un criterio común, y que más allá de coincidir los viernes en el Consejo de Ministros, cada ministro va a lo suyo. Pero algo sí parece tener claro el presidente y algunos de sus ministros y es que no se puede mezclar armas con ética. Y ese y no otro ha sido el error de la ministra de Defensa, que como es juez, creía que tenía que asegurarse que el envío de las armas cumpliera con todos los requisitos de la ley.

Pero donde hay patrón no manda marinero así que el presidente tomó la decisión de enviar las bombas y a Borrell le ha tocado defender la entrega. ¡Menudo papelón!