Opinión

Oniomanía: la importancia del ejemplo a tus hijos

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Oniomanía: la importancia del ejemplo a tus hijos

Black friday, single day, regalos de navidad, de reyes, rebajas de enero, el día del padre, de la madre, de los enamorados, liquidaciones de stock… son fechas en que los centros comerciales “esas catedrales/mecas arquitectónicas de la sociedad de consumo”, los comercios y sobre todo las plataformas de venta online aprovechan para poner precios más económicos y con ello incentivar el consumo; una buena oportunidad de adquirir los productos que necesitamos (más bien deseamos) a menor precio, pero también es una doble trampa para aquellas personas que compran de forma compulsiva. Por un lado, este consumismo desmesurado se aprovecha de las personas aplicando la (in)lógica premisa que regalar algo es sinónimo de demostrar que amas a la otra persona (a mayor valor más amor)  y por otro lado, comprar puede pasar a convertirse en una necesidad en sí misma, de comprar por comprar, lo cual puede evidenciar que estamos ante un caso de adicción a las compras también denominado oniomanía o shoppingmanía; esta se caracteriza por la presencia de impulsos y/o comportamientos desadaptativos de compra persistentes, que se experimentan como irresistibles e intrusivos. Los episodios de compra son más frecuentes y duran más tiempo del planificado y habitualmente consisten en la adquisición de objetos que no se necesitan y acaban ocasionando un perjuicio al individuo y/o otras personas de su entorno. La acción de comprar alivia la tensión de la persona y le genera placer. Posteriormente, en numerosas ocasiones, surgen sentimientos de culpabilidad, arrepentimiento y autoreproche causados por la incapacidad de afrontar de manera eficaz esta impulsividad.

Comprar por comprar puede evidenciar que estamos ante un caso de adicción a las compras denominado oniomanía


Las personas que presentan oniomanía suelen iniciar las conductas de compra al inicio de la edad adulta, aproximadamente entre los 18 y los 30 años, pero continúan a lo largo de los años. El comienzo de este trastorno es precisamente en la juventud debido a que se encuentran en una etapa de formación, y donde cobra especial importancia la aceptación social y la pertenencia al grupo, siendo sus iguales y/o sus ídolos su referente sobre lo que es adecuado y lo que no. Precisamente a esta edad, y en particular en las mujeres, es donde se encuentran la mayoría de los casos de compra compulsiva; y en especial, en aquellas que tienen mayores posibilidades económicas.


La oniomanía como otras muchas adicciones se establecen como una patología multicausal que no muestra una etiología única obedeciendo su aparición a múltiples factores destacando entre ellos los familiares, los culturales y sociales como son el estilo de vida consumista y hedonista de las sociedades occidentales amplificada en la última década por las plataformas online y las redes sociales. Otro factor a tener en cuenta es la falta de satisfacción/bienestar a nivel personal, familiar y/o laboral y la búsqueda de una estimulación que compense esa insatisfacción vital o que sirva de evasión ante el malestar, de ahí los episodios de compra compulsiva o cualquier otra conducta adictiva al uso, señalando una serie de elementos de corte psicológico que están a la base del trastorno y que diversas investigaciones señalan como un estado de ánimo bajo y una baja autoestima. También se ha visto que la compra compulsiva tiene una función de escape y de evitación de los problemas personales. Habitualmente estas personas optan por comprar solas y los objetos que suelen comprar en la mayoría de las ocasiones son para ellas mismas o con la excusa de regalos para familiares y/o amigos. En el caso de las mujeres, los principales artículos comprados son joyas, ropa y productos de perfumería, mientras que en el caso de los hombres suelen ser objetos de electrónica y accesorios para el coche, entre otros.
Aprovechando estas fechas, queremos recordar a los padres y madres de la importancia del modelado, es decir, no debemos olvidarnos nunca de que somos su principal modelo a seguir. Por lo tanto, en estas fechas hagamos un consumo racional y responsable, compremos aquello que necesitemos. No somos consumidores, somos ciudadanos. Enseñémosle  que “compro luego existo” no debe sustituir nunca al “pienso luego existo” y sobre todo a que no asocie su valor como persona a aquellos objetos que posee o desea. Y ante todo recuerda, ¡el mejor regalo de Navidad para tus hijos/as y tus seres queridos eres tú!