Opinión

Madrid, panal de rica miel

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Madrid, panal de rica miel

De momento, nadie que no sean sus rivales políticos acusa de corrupción a Esperanza Aguirre pese a que estuvo rodeada desde 2003 durante sus diez años como presidenta de la Comunidad de Madrid, de delincuentes algunos ya en prisión.Entre ellos, su primer sucesor, Ignacio González, o su exconsejero de Presidencia, Francisco Granados, junto a otros implicados en los casos Púnica o Gürtel. 

Hay algo que la mantiene con cierto prestigio a sus 65 años tras haber sido rival de Rajoy en el PP, y tras abandonar en 2013 su cargo en la Comunidad para curar un cáncer de mama: Madrid creció espectacularmente durante sus tres mandatos gracias a su liberalismo.Bajó los impuestos regionales mientras otros los sabían y automáticamente atrajo gigantescas inversiones, más que cualquier otra parte de España, lo que le permitió recaudar más y mejorar enormemente los servicios públicos: transportes, sanidad y educación, aparentemente por delante del resto del país.

Incluso el desempleo según el INE está cuatro puntos por debajo de la media española, en el 14,2 por ciento.No fue por el efecto capitalidad como dice la Generalidad catalana, pues durante el centralismo franquista Cataluña era más atractiva, sino por usar la autonomía para bajar impuestos y recaudar más sin arruinarse con independentismos.

Pese a estar rodeada, como se sabe ahora, de quienes saqueaban parte de las inversiones, Madrid le quitó a esa Cataluña, enormemente próspera sin independentistas, el reclamo que atraía desde hacía más de un siglo a la industria y las finanzas.Todos estos políticos que rodeaban a Aguirre, los detenidos y los que todavía caerán, hacen recordar la fábula de Samaniego: “A un panal de rica miel/dos mil moscas acudieron/ que por golosas murieron/ presas de patas en él”