La decisión final

La decisión final

Con la continuidad de la legislatura en manos de un prófugo de la justicia que se dice pronto, amanecimos ayer contemplando con el rabillo del ojo la intensa actividad diplomática desplegada por el sagaz Pablo Iglesias a pesar de su baja paternal, que no le ha impedido esbozar una negociación desesperada con los independentistas catalanes e incluso llamar personalmente a Puigdemont a ver si acababa convenciéndolos a todos. El líder de Podemos no puede contener su propio gallinero y en esta votación tejida en torno a las cuentas del Estado le han votado en negativo incluso dos de los gallegos de En Mareas que son, o eso al menos creíamos, carne de su carne y sangre de su sangre. Él lo ha intentado hasta el último minuto constituyéndose en adelantado del presidente Sánchez aunque no acabo de entender yo quien lo ha facultado para desempeñar esta misión tan delicada. Puigdemont no ha dado el correspondiente permiso a los suyos con representación parlamentaria, y habrá adelanto electoral o eso es al menos lo que  sería razonable aunque con este escenario que tenemos y en manos de quien estamos nunca se sabe. El primer ministro se ha ido del Hemiciclo sin pronunciar palabra y por tanto, la incógnita está sin despejar y todavía late.

En esta España sin hueso que hemos labrado entre todos, los secesionismos duros, más duros, menos duros y más blandos que de todo hay, tienen la sartén por el mango. En el momento Rajoy, los nacionalistas vascos mantuvieron el país en ascuas reservándose su decisión hasta el último minuto y acabaron echándolo, y ahora, en el momento Sánchez, han hecho lo mismo los catalanes. Con una salvedad. El que decide en este caso es un huido de la justicia española que sería detenido en cuanto pisara territorio nacional. Eso no les ocurre a muchos países de Europa. A nosotros sí, porque somos desde hace siglos, francamente originales.

Corresponde por tanto a Sánchez decidirse ahora, cuando todos sus desvelos y ternuras con los catalanistas han acabado estrellándose y mira que ha tragado. Será él quien determine la fecha de la cita en urnas si es que se aviene a convocarla.