Opinión

La jaula de oro

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La jaula de oro

El ejemplo de la jaula de oro –la historia del pájaro de hermosas plumas y divino canto, encerrado en una jaula maravillosa construida con barrotes de oro macizo- se aplica desde la literatura árabe a aquellos que se ven obligados a permanecer en un ámbito de desmedido lujo y condiciones perfectas, privados de su libertad y en contra de su criterio. Se decía del general Serrano, convertido en regente tras la caída de la reina Isabel II, y confinado por Prim a una idílica residencia, rodeado de halagos y zalemas, auxiliado por una tropa de servidores inútiles, solicitado en banquetes e inauguraciones, pero desposeído de toda competencia política, una situación que le carcomía hasta el punto de que es para muchos uno de los grandes sospechosos de matar al militar catalán.

Como Francisco Serrano Domínguez, duque de la Torre y conde de San Antonio, grande de España, presidente del Consejo, caballero del Toisón, terrateniente millonario y marido de la mujer más guapa de su tiempo, está Messi. Messi no ha llegado a presidente de la Generalitat porque no ha querido, pero ha demostrado que es un hombre de honra y ha preferido que lo encierren en una jaula de oro hasta el verano que viene, a terminar en un juzgado litigando con el que fue su club de toda la vida. Messi se queda en el Barcelona hasta que su contrato expire y entonces será libre.

Pero Messi no se queda porque quiere sino porque se le obliga y basta prestar atención a las palabras públicamente dichas para conocer sin aditivos ni colorantes cuál es su situación anímica tras claudicar y avenirse a cumplir su parte del acuerdo. Nadie había sido nunca tan duro con sus directivos como este argentino de 33 años que, si bien se aviene a permanecer en el club, no por eso va a callar lo que piensa. Messi no se queda por placer sino encerrado en una celda hecha con barrotes de oro, pero una celda. El astro rosarino ha dicho todo lo que tenía dentro, y como la ausencia total de autocrítica ha sido compartida por todas las instituciones catalanas de unos años a esta parte incluyendo el CF Barcelona, ni han analizado su mensaje y ni siquiera lo han oído. Messi dice que sus jefes no tienen palabra, que son falsos y mentirosos, que lo han engañado, que no hay programa, que no existe planificación… Y todo es cierto. El Barcelona está regido por una caterva que ha pensado en todo menos en el fútbol. Sospecho que con Messi, que no cuenten.