Opinión

Los Dalton y los Pujol

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Los Dalton y los Pujol

Los hermanos Dalton se hicieron leyenda viva del viejo Oeste después de que uno de ellos, -el mayor de una saga de quince llamado Frank- resultara muerto en acto de servicio durante  un tiroteo persiguiendo a un ladrón de caballos. Ayudante de Marshall en el salvaje territorio de Oklahoma en 1888, ejercía una férrea disciplina sobre tres de sus hermanos más disipados. Una vez libres de su vigilancia, Grat, Bob y Emmett  se convirtieron a su vez en forajidos y formaron, junto a sus primos los Younger, una de las bandas más salvajes de la frontera. 

Sospecho que los hermanos Pujol se han inspirado en la historia de aquel famoso gang construido alrededor de la familia Dalton, si bien y como han pasado casi ciento treinta años desde que fueron sorprendidos en una emboscada y prácticamente aniquilados, estos seguidores suyos aplican otros métodos para robar que consiguen resultados mucho cuantiosos sin tener que exponerse a encontrar en el camino un sheriff cabezón y unos vecinos hartos de que los expoliaran como les ocurrió a ellos.

En el lejano Oeste, la banda de Dalton y Younger como la de Jasse James –todos ellos procedentes de las filas secesionistas del ejército del Sur- gozaron de la protección y el amparo de muchos de sus paisanos que, bien por cariño, bien por sensación de injusticia ante el comportamiento de los vencedores o bien por miedo, los ayudaron prestándoles asilo, ofreciéndoles alimento y dando cobijo a los salteadores. También les ha ocurrido a los Pujol. Amparados en la poderosa figura de un padre facultado para hacer en su territorio literalmente lo que le viniera en gana y una madre dominante y sectaria que aprovechó las excelencias de un irrefutable dominio político, los hijos aprendieron muy temprano y con  notable aplicación el arte del latrocinio aunque a esas alturas de la historia no había que liarse a tiros para amasar una verdadera fortuna compartida cuyos métodos fueron bochornosamente disculpados por las autoridades judiciales y políticas de la Cataluña que hizo de Jordi un héroe y de su esposa, una mártir.

Hoy todos ellos siguen regateando incomprensiblemente la acción de la Justicia y cada vez que se escarba en sus negocios salen millones a flote. En todo caso, no conviene olvidar cómo acabaron los Dalton. De cuerpo presente en una calle de Coffeyville, Kansas.