Propuestas de bautizo

Propuestas de bautizo

En 1963, a Brian Epstein, mánager de los Beatles, se le ocurrió convertirse en apoderado del primer torero inglés del que se tienen noticias, un joven británico de madre mexicana llamado Henry Higgins, que tomó la alternativa en la plaza de toros de Fuengirola, fue herido cuatro veces por asta de toro y acabó su carrera en los ruedos de  Latinoamérica. Los periódicos ingleses recibieron la noticia planteando un crudo debate sobre la idoneidad o no de que el tío que llevaba a los Beatles defendiera también aquel espectáculo sangriento con un inglés, aunque fuera moreno, en la plaza y vestido de luces. El caso es que Epstein estableció un vínculo estrecho con el Sur de España del que hay abundantes testimonios. Por aquel tiempo, se llevó a Torremolinos con él a John Lennon a quien pretendía seducir, y hay una curiosa foto de archivo que le muestra en uno de esos veranos de primeros de los sesenta, compartiendo tendido en una plaza de toros de algún municipio costasoleño con George Harrison y su mujer Patiie Boyd, sin que los muchos espectadores cercanos les prestaran al grupo la más mínima atención.

El caso es que, aprovechando esta situación, Torremolinos le ha dedicado una calle al beatle John, como la tiene también Almería donde compuso “Strawberru fields forever”, lo cual me conduce a reflexionar sobre la cantidad de situaciones divertidas y dignas de ser recordadas que podrían aplicarse al bautizo de calles en el municipio. Hace algunos años, circulaba por Vigo una especie de leyenda urbana según la cual, dos de los Beatles –George Harrison y John Lennon probablemente- habían estado de incógnito en Vigo, disimulados entre la inmensa parroquia de turistas guiris que viajaban a bordo de un crucero que atracó en nuestro puerto. La historia no tiene bases muy sólidas ni parece ceñirse a la realidad, pero agarrando el rabo por las hojas, años más tarde y recordando el fallecimiento del primero de ellos, propuse al entonces alcalde vigués, que la plaza que se estaba abriendo en la intersección de Rosalía de castro y Serafín Avendaño llevase el nombre de George Harrison, propuesta que, naturalmente, cayó en saco roto. Como soy muy cabezota, vuelvo a proponerlo.

Eso, o pintar el submarino Sanjurjo de amarillo. Ahí lo dejo…