Opinión

A vueltas con Eugenio Montes

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A vueltas con Eugenio Montes

En una de sus notas, Pla cita a Eugenio Montes para dar testimonio de su constante disposición –durante la guerra y después de ella- a echar una mano al semejante o el enemigo perseguido o amenazado. Rojo o blanco. Montes ha sido uno de los observantes más estrictos de la máxima: “Al prójimo como a ti mismo”. Indulgente consigo mismo, lo ha sido siempre con los demás. En hora muy temprana de la guerra civil, le vi preocupado y dolido por las cosas crueles que sucedían. Se mataba. Montes no dejó de moverse para aliviar la suerte de cuantos conocidos suyos estuvieron en peligro o tuvieron dificultades, acudiendo a cualquier poderoso que tuviera a mano sin reparo de ser tachado de condescendiente o dudoso. Montes representó, en el equipo de los escritores que sirvieron la causa falangista, uno de los ejemplares más fríos, independientes, refinados y desprovistos de mesianismo… Hizo el bien que pudo, conquistó una vida apropiada a sus gustos. 

Este texto forma parte de las más de nueve páginas que Dionisio Ridruejo dedica al escritor orensano en sus “Memorias de guerra y posguerra”. Confío en que los que hace unos días embadurnaron con tinta roja el busto de Montes en Bande sepan quién era Ridruejo. Si no saben, que se informen y de paso se enteren también sobre Montes. Hace once años, en 2008, los concejales socialistas de Bande proponían que se retirara el dichoso busto del personaje más importante que produjo el municipio. Supongo que después de hacer su propuesta se informaron y no insistieron más. Puede que la ignorancia sea también la que motivó la acción de los “pintores”. 

Y es que Montes tuvo la suerte de ser muchas cosas. Fue el autor del ensayo más moderno que se escribió en gallego en su tiempo, titulado “Estética da muiñeira”. Fue el intelectual más culto de su generación y el único incluido en el movimiento Ultraísta. Juan Ramón Jiménez dijo de él que era “uno de los jóvenes en donde se expresa de mejor modo la cultura inteligente”. Apasionado de Europa, periodista, ensayista, poeta, dandy, orador, catedrático de Literatura. Colaboró con José Antonio en la fundación de la Falange como mero teórico. No tuvo cargos políticos. No mató a nadie, nadie le debe su desgracia y paso la guerra pronunciando discursos. Fue un hombre singular, complejo, rico en matices, con una personalidad marcada por su tiempo. 

Los “pintores” de Bande calculo que serán lo suficientemente jóvenes como para no reconocer la complejidad de la existencia y no sepan distinguir un asesino o un canalla de un hombre con ideas equivocadas. A ver si vamos a tener que poner capuchas a los bustos de Risco, el Padre Feijóo, Cunqueiro y otros que, como Montes, fueron producto de su tiempo. Qué pesados. Qué ignorantes. Qué intransigentes.