Opinión

El encuentro

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El encuentro

Hola, ¿qué tal?! -¡Cuánto hace que no nos veíamos! -Pues la verdad es que sí. ¿Cómo estás? 

-Más o menos como todos, tirando de la vida. -Pero bien ¿verdad? -Afortunadamente sí. 

sbién. Unos por aquí, otros por allá. Ya sabes. –Ya. Es la vida. -Pues, sí. -¡Como pasa el tiempo! -Una barbaridad. Y eso que estamos en la misma ciudad. -Sí, pero con todo este follón, se sale menos. -Mucho menos. –Porque, ¿sigues aquí, no? -Sí, sí, claro. No están las circunstancias para aventuras. -¡Sí, con esto de la pandemia ya se sabe! –Ya, lo imprescindible. -Claro. -Y qué, ¿alguna novedad? -Pues lo de siempre. De casa al trabajo y del trabajo a casa. -Sí, poco más se puede hacer. -Y el trabajo, ¿cómo va? -Unas veces mal y otras peor, pero no hay que hacerle. -Esperemos que el nuevo año sea mejor. –Esperémoslo, sí. 

-Y ¿qué tal pasaste las Navidades? -Como siempre, con la familia. -¿Con quién mejor? -Ya te digo. -Yo vengo de comprar algo de lotería a ver si hay suerte. Pero no tengo mucha esperanza. Ya sabes, la mejor suerte es el trabajo y el jornal. -Por supuesto. Y que no falte. -Esa es otra, porque tal y como van las cosas. -Sí, no sé, no, en qué va a parar todo esto. -Nadie lo sabe. El mundo se tambalea. -Parece que sí. -Esto de la pandemia… Y, anuncian nuevos brotes. –Vaya, más todavía… -Y de aquello, ¿qué fue? -¿Qué es aquello? -Ya sabes, aquello, lo que me comentaste. -Ah, aquello, bien… -Vaya, vaya, pues no sabes lo que me alegra saberlo. –Sí, bien, gracias… ¿Y lo tuyo? -¿Qué mío? -Aquello… -Ah, sí, aquello... Bueno, al principio fue un poco complicado pero terminó bien. 

-Me alegra oírlo. -Gracias. Me consta. Siempre nos hemos tenido mucho afecto. Y creo que se mantiene, a pesar de no vernos casi. -La amistad que no muere. -¡Qué cosas! -Sí, la vida. Y ¿qué fue de tu hermana? -¿Qué hermana? -Tú hermana Carmen. -Perdona, pero yo no tengo ninguna hermana. -¿Qué? Pero ¿Tú no eres Antonio? -No, no, yo soy Manolo. Y tú, ¿no eres Lola? -¿Qué Lola? Yo soy Beatriz. -¡Madre mía! Pues, perdona, chica. Te había confundido. -Y yo también. Discúlpame. Pero es que con esto de las mascarillas, es imposible acertar. -Lo mismo me pasa a mí. -Pues te iba a invitar a cenar. -Gracias, pero es que no te conozco. -Ni yo a ti. -Pues, adiós entonces. -Adiós y suerte. -Lo mismo digo. 

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