Opinión

El mago de Oz

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El mago de Oz

El ADN puede almacenar muchos más datos que un disco duro magnético, pero la tecnología es limitada porque el material genético es propenso a errores”. Así se expresan los científicos de la Universidad de Texas en Austin. Al que es totalmente ignorante en tales lides, leer semejantes noticias puede producirle escalofríos. Las investigaciones sobre artes tan abrumadoras, como es abrir el melón que cada humano lleva dentro, conducen a determinadas preguntas dictadas por la confusión: ¿qué rayos somos?, ¿es posible vaciarlo y después meter en él material no deseado, o bien, altamente positivo? Estos mismos científicos ya almacenaron sin fallos, ya que corrigen las citadas limitaciones a la vez que trabajan, todo el Mago de Oz, en ADN. 

Delicioso e interesante cuento, en el que todos los personajes buscan algo que necesitan, para ser. El Espantapájaros, un cerebro; el León, el valor; el Hombre de paja, un corazón; Dorothy, el Mago de Oz. Una narración llena de claves, de las que habla el propio título. Según los analistas de la historia infantil, Oz “es la abreviatura de ounce, onza en inglés, la medida más popular del oro”, y es curioso, que el camino que debe seguir la protagonista sea de ladrillos amarillos. Por su parte, el Mago, no es más que un engaño viviente. ¿Qué le falta al homo sapiens real, hoy? ¿Un corazón, un cerebro, el valor, el oro…? ¿O todo junto? Impresiona vivir esta época llena de incógnitas, de descubrimientos inimaginables ayer mismo, de ingentes almacenamientos de datos de cara a un futuro que está a la vuelta de la esquina. ¿O el futuro ya es presente?

¡Qué desfasada ha quedado la ciencia ficción! Todo lo que se lee en una novela, figura ya en cualquier revista científica. Los aficionados a esa literatura, que en un principio se entusiasmaban, luego se empezaron a preocupar. Todo se hacía realidad. No quedaba lugar a la fantasía. Asimov, Bradbury, Orwel, C. Clarke, y tantos otros, tejieron con sus inspiradas ideas, un tapiz cuya tonalidad recorría toda la gama de grises muy poco salpicada de color. Para el que piensa más allá de lo cotidiano, posiblemente se pregunte, ¿qué saldrá de todas las investigaciones que cobija la ciencia sobre todo lo que habita la tierra, el mar, el espacio y el interior de toda persona? ¿Se llegará a una solución de los problemas? ¿Cómo pinta el devenir?