Opinión

¿Por qué debes darle a los niños leche entera?

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¿Por qué debes darle a los niños leche entera?

Leche entera sin duda. Este alimento es una fuente valiosa de nutrientes para el crecimiento. Algunos de ellos, especialmente los disueltos en la parte grasa como las vitaminas A y D, disminuyen, como es lógico, en el descremado. Mantener esta cantidad de nutrientes es una de las razones por la que bien merece la pena, incentivar el consumo de leche entera en la alimentación de los más pequeños. 

Las ventajas que aporta la calidad nutricional de la leche entera de vaca compensa el inconveniente que puede suponer sus valores de grasa. Y es que conocemos pocos alimentos que aporten cantidades similares de vitamina D a la dieta. Si desplazamos la leche entera por descremada, resultará más difícil alcanzar las ingestas recomendadas. 

Las vitaminas A y D contenidas en la leche entera son imprescindibles en la absorción de calcio, en el mantenimiento de la estructura ósea, de los tejidos, de la piel y de la visión. Para obtener las cantidades de referencia es importante que se favorezca el consumo de alimentos como pescados grasos, huevos, carnes, y muy especialmente de lácteos enteros, pues éstos aportarán la mayor cantidad de dichas vitaminas. (En el caso de la vitamina D, una parte también se obtiene de la exposición solar). *

En casos especiales en los que existe un riesgo asociado de enfermedad como hipercolesterolemia, enfermedad cardiovascular u obesidad y sea necesario disminuir mucho la cantidad de grasas, justifico y planteo desplazar los lácteos enteros por desnatados, pero si no es el caso, en niños sanos mi consejo dietético prioriza siempre la calidad nutricional de los alimentos, por lo que mi recomendación se enfoca a que: 

1. Mantengas los lácteos enteros en la alimentación de los más pequeños. Ofrece de 3 - 4 raciones diarias de alimentos como leche, queso, yogurt, requesón, cuajada y leches fermentadas enteras. 

2. Incluye sólo de forma ocasional mantequilla enriquecida, nata, quesos muy grasos, y postres lácteos. Aunque son derivados lácteos, deben limitarse en la alimentación diaria por su cantidad de grasa. 

3. Revisa la cantidad de leche que sirves. Es conveniente no sobrepasarse y mantener una porción adecuada para la edad. Tamaños de raciones de algunos lácteos: yogurt 125 g; leche, 100-200 g; queso, 20-60 g.

4. Evita productos que sumen grasa a la receta original, por ejemplo yogures enteros con nata. 

5. Selecciona los postres lácteos, bebidas y leches fermentadas, menos azucarados. 

6. Ofrece los lácteos preferiblemente en desayunos y meriendas. Estas tomas son ideales porque además de combinar muy bien con frutas ó cereales (pan de los bocadillos) resulta más fácil la absorción de nutrientes. Además, el efecto saciante de la grasa láctea recorta espacio a los alimentos chatarra que demasiadas veces se cuelan en la merienda de los niños. 

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