Opinión

Responsabilidad

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Responsabilidad

Continuamos inmersos en la epidemia COVID-19. Por fin se han tomado incómodas medidas pero muy necesarias, recogidas en la declaración del estado de alarma, con el objetivo de disminuir las probabilidades de contagio en nuestra comunidad. 


Porque si yo me aíslo, impido que me contagien, y si ya estoy contagiado, evito trasmitir el virus a los demás, pensando primero en mí mismo, en mi familia, en las personas mayores y los enfermos crónicos e inmunodeprimidos, y de paso eludo el colapso del sistema sanitario que debe cuidarnos a todos. Parece sencillo, pero todavía hay quien no lo entiende así. No importa. La ley faculta a las autoridades para tomar medidas más restrictivas, siguiendo el ejemplo de China, donde ya están empezando a controlar la epidemia. 


En este caso, además de recomendar responsabilidad a todos nuestros vecinos, el confinamiento en nuestra casa tendrá como consecuencia que el personal sanitario pueda contactar telefónicamente con los pacientes. Hay que insistir que, en caso de sospechar algún tipo de contagio, no acudamos por propia iniciativa a los servicios de urgencias ni a los hospitales. Se han activado alternativas para que los responsables se hagan cargo de nosotros, porque lo peor que podría ocurrirnos es convertir un centro e estas características en un foco de infección activa. 


Estamos viviendo las primeras jornadas de una experiencia desconocida, y la ansiedad, la impaciencia y el miedo ante lo imprevisible puede acarrear consecuencias tanto o más peligrosas que el propio coronavirus. Pero ¿es fácil cambiar nuestras costumbres y nuestros hábitos en tan poco tiempo?. Por supuesto que no, pero tampoco puede servirnos de excusa para comportarnos sin responsabilidad. 
Tal vez, por primera vez, nos estemos dando cuenta del compromiso real que cada uno de nosotros tenemos en la preservación de la salud evitando la enfermedad de nuestros semejantes. Los médicos tratamos siempre de estimular el compromiso de cada uno de nosotros en el cuidado de nuestra propia salud. Ahora, es hora de avanzar un paso más, en defensa del bienestar comunitario. Y sólo juntos, unidos, solidarios y responsables podremos llegar a lograrlo.