Ser médico en España

Ser médico en España

Existe realmente en nuestro país un número suficiente de médicos? Según datos de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), disponemos de casi 221.500 médicos en activo, 52.4% mujeres y 47.6% hombres. Esto supera en un 12% la media de los países occidentales, o de otra manera, en el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), nuestro país se situaría entre los países con un mayor número de médicos por cada 1000 habitantes (3.9). La media de la OCDE es de 3.3, con Grecia doblando esta cifra (6.3) mientras Polonia se queda con tan solo 2.3. 

La media española de médicos activos por cada 100.000 habitantes es de 476. Galicia, con 448, se mantiene un tanto alejada, una dificultad más que añadir al envejecimiento poblacional y la dispersión geográfica que nos afectan. Respecto a la edad media de los facultativos en activo, actualmente es de casi 50 años, sin obviar que en la próxima década probablemente nos jubilaremos unos 70.000 médicos en todo el territorio nacional. Cada año finalizan sus estudios en las facultades de Medicina españolas un número ingente de médicos (casi 14500 en el 2018); apenas un poco menos de la mitad (6.500 este mismo año) consiguen una plaza de Médico Interno residente (MIR). Esta bolsa de egresados de las facultades que no puede trabajar en el Sistema Nacional de Salud (SNS) se va incrementando cada año. Y todo ello después de que los aspirantes a futuros médicos se encuentren entre mejores alumnos de Bachillerato y de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) por sus calificaciones, y que además deban dedicar algo más de un lustro para completar su formación universitaria. Con suerte, empiezan la carrera con 18 años y se enfrentan al mercado laboral con sus flamantes títulos de especialistas rondando la treintena. 

Tras la entrada en vigor de la Directiva 86/457/CEE, a partir del 1 de enero de 1995 ningún licenciado en Medicina puede ejercer su profesión como médico de familia (antes médico general) sin contar con una formación específica a la que se accede aprobando el examen MIR. Anteriormente, cualquier licenciado en Medicina y Cirugía español podía ser contratado para trabajar como médico de atención primaria o en los servicios de Urgencias. 

La única alternativa actual pasa por aprobar una exigente prueba que va a determinar el futuro profesional y laboral de todos los médicos españoles. Así, además de la fuga de especialistas al exterior o a la medicina privada, más el déficit de profesionales en demasiadas especialidades, añadido al envejecimiento generalizado de los profesionales, dibujan un panorama sombrío para la medicina española, por mucho que las estadísticas parezcan demostrar otra realidad.