Sobre los anuncios

Sobre los anuncios

Tal y como se suceden las estaciones en el calendario, ocurre lo mismo con los anuncios publicitarios. A las colonias y los juguetes navideños les suceden ahora los jarabes contra la tos, los analgésicos y las formulaciones antigripales. Escribimos estas líneas cuando la gripe ha alcanzado en España su estatus epidémico: casi 100 casos por 100.000 habitantes. Los más afectados, los mayores de 65 años. Y de los casos más graves, el 75% con factores de riesgo asociados, como enfermedades cardiovasculares, EPOC y diabetes, como cabía esperar. Precisamente se trata de aquellos grupos a los que las autoridades sanitarias les habían recomendado encarecidamente la vacunación antigripal, junto a las embarazadas y al personal sanitario. 

Tiempo de gripes, resfriados y catarros. Los laboratorios farmacéuticos lo conocen a la perfección, y por eso proliferan en la televisión, las vallas publicitarias y los anuncios de los medios de comunicación la oferta de una amplia variedad de medicamentos de temporada. Según datos de mercado, referentes al período comprendido entre octubre de 2016 y septiembre de 2017, en España se vendieron unos 47 millones de unidades de productos antigripales y antitusígenos, equivalentes a algo más de 212 millones de euros. El precio medio de estos productos se situó entre los 6 y los 10 euros. Como no podía ser de otra manera, las marcas líderes coincidieron con las más publicitadas.

 Pero como es mejor prevenir que curar, en Galicia la campaña de vacunación antigripal este año se ha prorrogado hasta el 25 de enero. Al enfrentarnos a una enfermedad altamente infecciosa, es conveniente respetar además determinadas recomendaciones como usar pañuelos desechables de papel, taparse la boca con el antebrazo al toser y estornudar, y no con la palma de la mano, así como la higiene habitual de las manos, lavándolas con agua y jabón. Curiosamente, la publicidad de normas tan sencillas  no alcanza, ni por asombro, la potencia ni la inversión de la propaganda los antigripales, por ejemplo. 

Los descongestionantes faríngeos resultan otros campeones invernales, con casi 9.5 millones de unidades vendidas por un valor de 43.5 millones de euros. Y todo ello a pesar que algunos escépticos han llegado a calificarlos como caramelos caros. Una vez más, como ocurría con los antigripales, las marcas con las campañas publicitarias más potentes copan el podio comercial. 

Si las previsiones climatológicas augurasen un invierno especialmente húmedo y frío, las ventas de antigripales podrían incrementarse, sin olvidar que no es gripe todo resfriado que lo parece, que la afluencia a los servicios de urgencias debe ser responsable y que la gente no suele darse cuenta de si es invierno o verano cuando es feliz, como dijo Antón Chéjov, que no murió de gripe, sino de tuberculosis.