Opinión

Nos queda mucho anselmo

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Nos queda mucho anselmo

Los afectos que no han sido mentira, no declinan ni se llenan de desmemoria y hasta cuando van pasando los años hacen que parezca ayer lo que los calendarios miden con prolongadas ausencias. Hace 10 que Anselmo López Morais nos dejó físicamente, pero no se ha ausentado de esa memoria que sigue encendida de anécdotas, de afectos, de detalles que hacen balance positivo de una vida y que, para pocos, no tienen valor las cosas por el número sino por su verdad, siga siendo cercanía, afecto, gratitud alguien tan atípico como este ourensano que aun no coincidiendo en tanto, era encuentro cordial y trato educado y enriquecedor. 

Anselmo nos dejó con pena de que muchos de sus saberes, imposibles de improvisar, no se convirtieran en una auténtica enciclopedia sobre cerámica de Sargadelos, o en notas para conocer mejor la ciudad, sus personajes y sus riquezas artísticas. No era un investigador en sentido estricto como lo es alguno de sus hijos, pero tenía intuiciones y sobre todo mucho amor y mucho interés por temas que le hacían de verdad un verdadero especialista, temas que iban desde lo más cercano como la cerámica o la orfebrería, a asuntos de universal categoría como la figura de Miguel Ángel Buonarotti o Beethoven. Mantuvo vivo el interés por saber y por divulgar muy especialmente todo lo que Ourense es y tiene, demostrando que la vida se llena de sentido y de amigos cuando se ofrece con generosidad ese toque de ternura que encierra siempre lo que uno ama. No clasificó las personas por ideologías, no amuralló los afectos con sectarismos ni conveniencias. Era en muchas cosas contradictorio, pero en todo modelo de saber convivir. 

Eso me basta para este recuerdo que no pretende escribir una biografía sino dar testimonio de alguien que es bueno recordar. Presidente del Ateneo, Cronista de la Ciudad, miembro del Grupo Francisco de Moure, delegado provincial de Cultura… podrían ser más razones para el recuerdo agradecido, pero sobre todo me vale el Anselmo ourensano, obsesionado por la cultura y siempre abierto a la amistad.