Ourensanas para recordar

Doña Fita, Josefina Bustamante, esposa de Otero Pedrayo. En la imagen aparecen mi abuela, mi madre y mi bisabuela.
Doña Fita, Josefina Bustamante, esposa de Otero Pedrayo. En la imagen aparecen mi abuela, mi madre y mi bisabuela.
Ourensanas para recordar

Aunque sabéis que de manera habitual escapo de los "días de", porque considero que todos los días deben de ser de la madre, del padre, de los abuelos, de los autónomos etc., hoy voy a intentar resaltar la figura de algunas de las mujeres que con su esfuerzo colaboraron a conseguir que la vida en nuestra ciudad haya sido un poco mejor. 

La excusa es la de felicitar a la amiga Rosa Mª Cid Galante por el merecido premio que se le otorga hoy: Premio Clara Campoamor de igualdad, por el excelente trabajo que desde su blog Mulleres Ourensás (http://mulleresourensas.blogspot.com) hace en pro de dar a conocer al mundo que la mujer ourensana desde siempre ha destacado por méritos propios. Son ya casi 600 las fichas de ourensanas que podéis encontrar en el blog de Rosa.
De ninguna manera lo entendáis como un listado, sino que “casi” al azar he escogido un “ramillete” de grandes mujeres, unas de sobra conocidas y otras casi desconocidas. A todas ellas, las citadas y las que no, mi reconocimiento y agradecimiento en este 8 de marzo.

Quizás por el afecto que se le tenía en mi casa y en representación de esa inmensa mayoría de mujeres, madres, esposas, hermanas, etc. que de manera discreta han realizado una impagable labor estando al lado de sus parejas, he querido poner en primer lugar a “Doña Fita”, Josefina Bustamante Muñoz, la esposa de don Ramón Otero Pedrayo. Ellas son parte fundamental de un éxito que solo se reconoce a sus esposos. (De paso con la foto aprovecho para homenajear a dos de las mujeres que más importancia han tenido y tienen en mi vida: mi abuela y madre.)

Las hermanas Olga y Pilar Gallego, por derecho propio, merecen un recuerdo. Con su trabajo diario han dejado huella en Ourense. Pilar, desde su farmacia que sin ser la primera, figura en ese grupito de pioneras del difícil mundo mezcla de ciencia y empresa que es la oficina de farmacia; a ese trabajo tenemos que añadir el que fue su hobbie, la filatelia, en la que consiguió también hacerse un hueco por su tesón y saber hacer. En cuanto a Olga, por fortuna poco hay que se desconozca. Ella, a través de sus publicaciones, ha servido de guía para recuperar la historia de nuestra Auria. Su fallecimiento inesperado nos privó de la que podría haber sido primera cronista oficial de la provincia. 

Aunque a muchos les pueda extrañar (por su fama de profesora dura y exigente), "la Ferro", fue una de las mujeres que más he admirado y por la que siento gran aprecio; ya no solo por sus conocimientos y capacidades intelectuales, sino también por el estilo que tanto en las aulas como en la vida pública que desarrollaba al lado de su esposo, Don Jesús Ferro Couselo, mostraba. Era un ejemplo de saber estar doña María Teresa Delgado Piñar.
Muy poco conocida fue la labor de Obdulia Díaz. Ella, en unos tiempos más que difíciles y con muy escasa colaboración, ayudó a sacar adelante a ourensanos de los grupos más desfavorecidos socialmente; de alguna manera se echó encima el encargo de cuidar, alimentar y en ocasiones hasta vestir a niños que sus madres no podían atender. Tan “mal” lo debió de hacer que al final todos la llamaban "abuela Obdulia". 
Como mi hobbie principal es la historia de la fotografía ourensana, me vais a permitir que aproveche para citar a las “heroínas” que desde comienzos del siglo XX hicieron de la fotografía su profesión: 

Manuela Saburido, sin duda muy poco conocida por su nombre, sin embargo puedo asegurar que si hablamos de Foto Mazaira, la cosa cambia… Doña Manuela rivaliza con otra Manuela, Sanjurjo (¿os suena el apellido?), por el título de primera mujer minutera en unos momentos en que esa profesión estaba reservada a los hombres; “ellas” tenían limitada su actividad al laboratorio, casos de María Rodríguez Valero (Bocconi), Serafina Iglesias (Villar Foto) y unas cuantas mujeres de las familias Pacheco y Schreck. Amén de otro caso especial como es el de “Cheluca” Covelo, quien no tuvo reparos a ejercer la fotografía de calle, “leiquista”. 

Todas estas ourensanas sirven como pequeña muestra de trabajos, esfuerzos y sacrificios a lo largo de los tiempos, si bien hoy por fortuna las cosas empiezan a cambiar y ya no es extraño verlas en cualquier tipo de situación, estudios, cultura, deporte, etc., aún es mucho lo que queda por hacer. 
Espero que no se note demasiado que algunas de ellas he podido conocerlas y han dejado en mí un profundo sentido de admiración, doña Fita, Olga y Pilar, "la Ferro", Serafina Iglesias, Manuela Sanjurjo, y Cheluca y Rosa Cid Galante a las que aún puedo manifestárselo con cariño.
A todas ellas, nuestro respeto y, sobre todo, agradecimiento.