Opinión

El impacto ambiental

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El impacto ambiental

Cuando yo era niño, de esto hace ya algunos años, tal vez muchos años, ya sabemos como funciona eso de la relatividad, no se tenía en cuenta lo que ahora conocemos como impacto ambiental, bueno, la verdad es que no se tenían en cuenta para nada los impactos, en general, ni siquiera cuando el impacto era una leche que te pegaban a la primera de cambio; a los niños de aquella época les podía atizar todo el mundo, padres, maestros, (la letra con sangre entra, y estaban todos los educadores de acuerdo). Curas, guardias, vecinos, cualquier persona mayor estaba autorizada, en principio, aquí lo de la presunción de inocencia funcionaba al revés, sobre todo si tenías fama de travieso, cualquier anomalía que se producía en tu zona de influencia, era una trastada tuya, después, si tenías pruebas de que eras inocente, lejos de disculparse, te lo dejaban para la próxima travesura, era lo que se llevaba, ya sabemos lo que pasa con las modas, lo hacían con la mejor intención, coitados; ahora son los niños y adolescentes los que arrean estopa y además lo graban con sus teléfonos y lo suben a la red, los capullos, para reírse de sus estupideces y para que lo pueda ver todo el mundo. No sé lo que será peor. Por suerte los teléfonos de entonces, de existir, estaban colgados en la pared, eran negros y nunca se nos ocurrió pedirles otras funciones distintas a las de transmitir una conversación.

La sensibilidad por el medio ambiente es una cosa relativamente reciente. Siempre hubo interés por la conservación de la naturaleza, más o menos, pero la consagración del término podemos decir que no se materializó hasta los años noventa, en el año 1996 se crea el ministerio de Medio Ambiente, siendo Isabel Tocino su primera ministra. Es decir, esta sensibilidad por el medio nos llegó con retraso y es una pena , porque de haber existido antes se hubieran evitado muchas tropelías, por ejemplo, entre otras, no hubiera resistido un estudio de impacto ambiental la construcción del embalse de Castrelo de Miño, con la inundación de cientos de hectáreas de excelente viñedo, ni el Valle de los Caídos en plena zona protegida de la Sierra del Guadarrama, bueno, ya metidos, ni siquiera se hubiera producido el Gloriosos Alzamiento Nacional, ya que aparte de la tragedia humana que toda guerra lleva consigo, desde el punto de vista ecológico, cualquiera de ellas es una verdadera catástrofe, no tenemos más que recordar la reciente de Irak, con cientos de pozos de petróleo ardiendo.

Si los responsables del medio ambiente, tanto a nivel nacional como regional y local, actuaran con verdadera profesionalidad y responsabilidad, y sus dictámenes fueran vinculantes, no se darían casos como el de Xinzo da Limia donde a punto estuvieron de cargarse una alameda centenaria. ¿Qué dictaminaba al respecto el estudio del impacto ambiental, si es que lo hicieron? Lo mismo se puede decir de algún esperpéntico y disparatado proyecto dispuesto a saltarse no ya un estudio de esta índole, sino cualquier otro estudio sobre la viabilidad, racionalidad, necesidad y el sentido común que cualquier obra de envergadura, sobre todo si es pública, debiera tener como principal objetivo.

En los casos de grandes proyectos que pueden traer consecuencias, a veces irreversibles, para la comunidad , y que heredarán nuestros descendientes, debiéramos exigir una intervención ciudadana al estilo Xinzo, aunque solo sea para eximir de responsabilidad al que tiene que decidir; lo quiso la mayoría, se justificaría ante las críticas, como en la elección de Trump, vamos; pero no, no, por aquí van sobrados, yo decido que hay que talar estos árboles, y punto, que un trazado vaya por allí, aunque sea más largo, con más curvas, túneles y viaductos, lo que haga falta, lo importante es la inversión, si no se la dan a otros, se hace como yo diga, los demás a callar, con un par. ¿Y dónde se van a meter cuando se demuestre que había otra alternativa mejor? Hay que echarle valor, y lo otro.

Y se lo echan tú, como si fueran de Bilbao oye.