Opinión

Malamente

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Malamente

No es de extrañar que uno de los mayores éxitos de la cantante Rosalía se titule de esta forma; “Malamente”, porque no le faltan motivos para inspirarse. Lejos han quedado las letras de aquellas canciones románticas de otros tiempos donde el amor inspiraba temas como “Cariño mío”, “Solamente tú”, “Estando contigo”, “Mis manos en tu cintura” o “Con un sorbito de champán brindando por el nuevo amor”, donde lo más violento que se podía escuchar era “Amante bandido” o “Están clavadas dos cruces en el monte del olvido”.

Da igual que estemos en el ambiente político que en el social, familiar, económico, deportivo, laboral o de pareja; los malos modos, la falta de sensibilidad y de educación, cuando no, los malos tratos, presiden con demasiada frecuencia nuestra vida cotidiana creando un mal ambiente generalizado que influye negativamente en nuestra convivencia.

Es posible que nos hayamos dejado contagiar de las batallas que se traen nuestros representantes políticos, viendo cada día sus declaraciones cargadas de odio y resentimiento hacia sus adversarios, el caso es que, en gran parte, hemos perdido las formas más elementales que tradicionalmente han hecho posible nuestra convivencia pacífica.

Dejando ya de lado el tema político que, por lo que se ve, no tiene solución, donde las mentiras, trampas y zancadillas están a la orden del día, comprobamos como en el mundo empresarial también proliferan, en muchos casos, las prácticas mafiosas que están saliendo a la luz estos días, como consecuencia de las vergonzosas actuaciones del ex comisario Villarejo que durante muchos años, con gobiernos del PP y socialista, se dedicó a montar sus empresas extorsionadoras mientras cobraba puntualmente su nómina de comisario de policía. ¡Vaya por Dios¡ Con policías como este comisario no necesitamos delincuentes, si alguien escribe una novela inspirándose en él, lo tiene muy fácil; es como el Sherlok Holmes, pero al revés, aquí nuestro detective protagonista, en lugar de investigar los delitos y descubrir al criminal, es ya directamente el delincuente que se dedica a robar y a chantajear, no va más, pero eso sí, cobrando religiosamente sus nóminas y dietas.

En otro campo muy distinto, en el deportivo, también podemos observar ese mal ambiente, cuando vemos como el seleccionador provisional de la selección española, Robert Moreno, intenta permanecer en el cargo, cuando sabía perfectamente que estaba sustituyendo a quien lo había promocionado y propuesto para el cargo por el tiempo que necesitara por su drama familiar, y encima, no entiende como Luis Enrique prescinde de él en el nuevo equipo, de la misma forma que Gareth Bale no entiende como en el Real Madrid se cabrean por aparecer delante de una pancarta que desprecia al club que le está pagando una millonada, en fin, lo dicho, se han perdido las formas y los papeles.

Por otro lado, vemos estos días como unos comunista auténticos, de pura cepa, de los de toda la vida, que lo han mamado desde pequeñitos, en este caso heredado, Pablo Iglesias y su compañera Irene Montero, tienen los mismos problemas que los capitalistas y necesitan ayuda, como todos, y contratan a una asistenta que por lo visto hacía de niñera, escolta, mecánica, conductora y secretaria, y les denuncia por explotación laboral. Es lo de siempre; todos podemos sentirnos explotados, mal pagados, deprimidos y desafortunados o por el contrario, agradecidos, conforme con lo que percibimos, contentos y felices con lo que tenemos, pero estamos en unos tiempos donde los que más cobran son los que más protestan, los que más sufren son los que menos se quejan, y los que más piden no siempre son los que más lo necesitan.

En resumen, malos tiempos no solo para la lírica, como decía aquella canción de los noventa de Los Golpes Bajos, ahora lo son también para la sensatez, la honradez o para la justicia donde cada día vemos que como se premia al bocazas o al imbécil mientras que se margina al educado y al que pretende ganarse la vida trabajando honradamente. Son tiempos de mal ambiente, de mala leche o de mala “follá”, como dicen en el sur. 

Malamente, tra, tra.