Opinión

Tranquilos, Mariano y Cía., No pasa nada

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Tranquilos, Mariano y Cía., No pasa nada

Permíteme el tuteo Mariano, como si nos conociéramos de toda la vida, que no es el caso, aunque tal vez tengamos algún amigo en común, pero eso ahora no tendría importancia porque las amistades en tiempos revueltos sirven de poco, es más, pueden ser un problema añadido, y si no que se lo pregunten a tus antiguos amigos y compañeros de viaje, ahora investigados, imputados o similares: Rodrigo Rato, Jaime Matas, Miguel Blesa, Luis Bárcenas, etc. Pues eso, el caso es que en unas recientes declaraciones decías algo así como que un gobierno sin el PP no sería posible. Pues no, Mariano, es posible, poniéndose de acuerdo a los otros, simplemente. Es así de sencillo.

Lo que sí creo, es que una gran mayoría quiere que colabores y llegues a un acuerdo con los que desean jugar en la misma liga y con las mismas normas. Ya sabemos que hay otros equipos que también quieren jugar en la misma competición, pero no les sirve el balón redondo, lo quieren cuadrado; ni la duración de los partidos, ni las medidas de los campos, ni de las porterías; ni están de acuerdo con los fuera de juego, ni con los penaltis, ni con los árbitros, y entonces está claro que con estos equipos no se puede jugar, al menos en la misma liga, pero con otros sí. Por lo tanto, buscad el acuerdo. ¡Ya! Lo que no puedes es empezar diciendo que sin mí, no es posible. ¡Todo es posible! No sólo eso, queremos que sepáis los cuatro líderes que en lo que se refiere a mejorar las cosas, poco va a depender de vosotros, en todo caso, lo podréis estropear, eso sí, pero de mejorar, poquito. No somos nada, mejor dicho, no sois nada. Lo único que os pedimos, y exigimos, es que cumpláis la misión para la que os hemos elegido, votando o pasando.

Hay un dato significativo: la Comisión Europea, conociendo perfectamente la incertidumbre actual sobre la formación del gobierno, acaba de hacer unas previsiones al alza para la economía española del 2,8, para el presente año 2016, y del 2,5 para el próximo, 2017. Esto quiere decir que, al margen de lo que salga de todo este lío que os traéis los cuatro crecidos líderes (¿por qué no habrá una señora entre ellos que pudiera poner un poco de orden, ¡mon Dieu!?). la citada Comisión nos da estas buenas previsiones superando las anteriores. Esto debiera ser, por sí solo, una cura de humildad para los cuatro gallitos con subidón. Sois unos creídos que estáis convencidos de que sin vuestra opción todo se va al traste. Pues ya veis lo que piensa la Comisión Europea de vosotros, que les da igual el que salga, por la sencilla razón de que vais a depender de ella y de otros factores externos que no están en vuestras manos, porque en esta Europa, afortunadamente, tenemos ese freno para posibles locuras. Aquí no va a haber los “exprópiese” que algunos añoraban. Va a ser que no, tío, mira tú.

Es una bendición. Todos los hombres (políticos) sois iguales. No tenéis remedio. Mariano está convencido de que sin él no es posible. Pedro (no es no, como el de antes que cante el gallo) lo está de que con su reforma laboral soluciona el paro. Pablo, el de las castas, que arregla las desigualdades. La verdad, no es porque sea cliente mío (alquiló en Plancar de Barcelona unas furgonetas para su campaña de hace algunos años) pero el Albert es el más sensato en esta contienda, qué quieren que les diga, las cosas como son; los otros tres van sobrados, se creen imprescindibles.

Necesitamos gente humilde y trabajadora, de salvadores y profetas ya estamos servidos, y apenas nada más. Podríamos estar ante la mejor legislatura, por competida (como la liga), de los últimos tiempos. La estamos necesitando, por la desigualdad, por la corrupción, por el control, por todo. Más que de grandes líderes y grandes oradores, estamos necesitados de gente con la humildad suficiente como para poder negociar, ceder y admitir tranquilamente que también sin ellos y sin sus ideas las cosas van a seguir su camino. Mariano y Cía., tranquilos, no pasa nada, daros la mano, ir en paz.

Aunque sospecho que aquí el rey Salomón se iba a encontrar con más de una madre que prefiere ver al niño muerto y partido en dos, que entero y vivo en brazos de la otra.

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